¿Y tú que uniforme te pondrás hoy?

¿Y tú que uniforme te pondrás hoy?

Creo que todos en algún momento de nuestra vida hemos pertenecido a algún equipo o hemos portado algún uniforme del cual nos sentimos orgullosos, ya sea un equipo al que pertenecemos o ser fanático de un equipo famoso. Hoy vengo a decirles orgullosamente que pertenezco al equipo de Dios. No hay sentimiento más hermoso que portar su uniforme día a día, saber que mi cruz se ha convertido en esa camisa que representa mi equipo favorito, la que siempre quiero usar, la que no me pesa lavar con mis propias manos después de cada partido

La vida con Dios puede definirse como una vida dedicada al deporte, te preparas todos los días con el fin de ser mejor, de conocerte y superarte, de ser una persona más fuerte. Es lo mismo con Dios… Día a día debemos fortalecernos y estar listos para enfrentarnos a cualquier batalla que se nos presente, pero muchas veces no siempre se puede ganar, y eso es algo que todo deportista sabe.

Habrá momentos en los que perdamos batallas debido a excusas nuestras como: “me ganó la tentación” o “fue por culpa de…”. Intentamos justificar nuestro pecado y si no es posible, recurrimos a la confesión. Pero por qué no, en vez de culpar al mundo, comenzamos por trabajar en ello y a entrenarnos para no volver a caer. Nosotros no podemos entrenarnos solos, necesitamos de alguien que nos muestre el camino correcto, un entrenador que nos otorgue el método correcto, necesitamos de la mano de Dios. Él es tan perfecto y misericordioso que nos ha dado la fuerza de levantarnos, de que si volveremos a caer será porque rebotaremos cada vez más alto, como dijo un buen amigo.

“No temas, porque yo estoy contigo, No te inquietes, porque yo soy tu Dios; Yo te fortalezco y te ayudo, Yo te sostengo con mi mano victoriosa.” Is 41:10

Habrá momentos en los que demos todo, pero sintamos que no avanzamos, que sintamos un pequeño vacío, un alejamiento. Que este sentimiento de tristeza, de confusión y de soledad nos sirva para fortalecer nuestra fe. He comprobado que uno de los mejores entrenamientos es practicar la oración cada momento que sea posible en el día. Se necesita ser constante, tener pasión en orar, creer y confiar 100% en Él y sobre todo tener fe.

Debemos aprender que no se trata de darle nuestro “tiempo libre” a Dios, se trata de dedicarle todo nuestro tiempo, cada momento por todos los días. Desde dar gracias al despertar por un día más de vida, bendecir la comida, pedir por un amigo o familiar y mil cosas más, hasta dormir. Todo esto nos llevará a nuestra victoria, que si lo representamos como un trofeo, es el estar de la mano de Dios.

Hoy los invito a formar parte de este gran equipo, de representar a Dios, de ponerse la cruz con muchísimo amor y orgullo, de confiar plenamente en Él. Sabemos que el camino de Dios es de los más difíciles de seguir, pero a la vez el más hermoso, porque al final la recompensa será la verdadera felicidad.

“Solo Cristo pudo construir un puente al cielo con solo dos pedazos de madera”

Carlos Marrufo
Carlos Marrufo

Joven mexicano de 21 años completamente enamorado de Dios y de la vida. Mi propósito en este mundo es dejar la huella de Dios en cada persona que cruce por mi camino."Haz lo posible y Dios hará lo imposible."

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