¿Y después de la pandemia? Sigue buscando

¿Y después de la pandemia? Sigue buscando

El mundo está en constante búsqueda, esto no es algo de nuestro tiempo o nuestra generación, sino que ha sido una búsqueda desde el principio del hombre. ¿Por qué? Porque el hombre es un ser social, con voluntad y con libertad propia; y esta libertad es lo que hace buscar más, querer más. Lo pienso más aún en la época que vivimos, como muchas personas quieren destacarse en algo, querer más, ser reconocidos, querer tener todas las respuestas. El corazón humano que no puede medirse con las medidas del mundo, siempre quiere más. Y es que si queremos llenar un espacio infinito, necesitamos hacerlo con algo infinito. Nada de lo que este mundo ofrece lo puede llenar, esa plenitud infinita solo la puede dar Dios. Muchas personas no conocen ese amor, pero incluso sin saber lo que están buscando, su corazón busca a Dios. Porque el “amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones” Romanos 5:5. Así es, Dios está en el corazón de cada una de las personas de este mundo.

 

Hace un par de años, estando de viaje, me hicieron una pregunta sobre cuál era la diferencia entre peregrinación y viaje. Me gusta pensar que mi vida es realmente una peregrinación. Que en el camino, hay obstáculos, gente que te acompaña, gente que te encuentras en diferentes etapas, preguntas, etc. Pero si este camino no tiene un propósito, una razón de ser más allá, es simplemente un viaje. Peregrinar es tener una meta con sentido, y con un sentido trascendental.

 

Como personas debemos seguir buscando, es parte de nuestra vida, somos peregrinos por naturaleza, pero lo que nuestro corazón de verdad anhela es un sentido que ilumine todo. El verdadero encuentro y camino con Cristo, es lo que da sentido a todo. Y Jesús lo que quiere es hacer de nuestra vida un camino de amor, que pongamos nuestra confianza en Él y le entreguemos nuestras circunstancias, nuestros deseos, nuestros proyectos y todo lo que hacemos para hacer de este camino una experiencia constante del Amor, que es Dios. Si lo dejamos entrar veremos grandes cosas, porque: Jesús obra según la respuesta de nuestra libertad. 

 

Pienso también en este momento de la vida, en medio de tanta incertidumbre de cómo será el mundo después de la pandemia, la desesperanza y la preocupación puede invadirnos muy fácil, pero es que, sin confiar en Dios, ¿cómo podemos estar tranquilos en esta o cualquier otra situación? Ahora que llegamos a Pentecostés, podemos repetir cada día al Espíritu Santo que venga a nosotros: “Ven Espíritu Santo, ven”. El Espíritu Santo es la presencia de Dios en nosotros y es quien nos dará esa paz, certeza, esperanza. Jesús quiere hacerse presente en nuestra vida, en nuestro día a día, y por eso envió al Espíritu Santo para acompañarnos y guiarnos en todo momento, ¡solo tenemos que pedírselo! 

 

Estamos concluyendo el tiempo de Pascua, pero eso no quiere decir que termina, coincidencia tampoco es que empezamos a poder salir de nuestras casas, a salir al encuentro de los demás otra vez, justo como los apóstoles ese día de Pentecostés. Jesús está vivo hoy, aquí y siempre. Cristo resucitado se hace contemporáneo con nosotros y con lo que vivimos. Debemos pedirle luz al Espíritu Santo para escucharlo, para encontrarnos con Dios, porque Jesús obra según la respuesta de nuestro corazón. “La fe no es creer en Dios, sino descubrir que Dios cree y actúa en ti todos y cada uno de los días de tu vida”. 

Mariana Pallarés
Mariana Pallares

Venezolana, ingeniero y Searchera. Me gusta viajar, la playa, la montaña y aprender algo nuevo todos los días. Fui a Search en el 2013 y desde entonces Dios ha querido que este apostolado sea parte de mi vida, más como un estilo de vida. Trato cada día de descubrir mi "caminito" al cielo.

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