Vitamina C para el alma

Vitamina C para el alma

¿Será posible que a mi alma le falte algo?

No sé si a ustedes les pasa, pero a mí me pasa demasiado: caigo constantemente en las tentaciones. Y para eso, yo tomo Vitamina C.

La Vitamina C es esencial para el alma, si la tomas todos los días te fortalece y fortalece también tu voluntad. La fortalece porque al ser capaz de tener a Cristo dentro de ti, te vuelves mucho más poderoso. Es tal cual como le pasaba a Popeye cuando comía espinaca: aumentaba su fuerza, podía sobrepasar cualquier obstáculo y es esto mismo lo que nos pasa con la comunión. Cada vez que comulgamos y tomamos de esta Vitamina C, nuestro cuerpo se pone en sintonía con nuestra alma, nos volvemos más poderosos sobrepasando cualquier obstáculo que alguna vez nos frenó. Así pasa con la comunión, cada vez que comulgas, y la Vitamina C está en sintonía completa con tu alma, te vuelves más poderoso, tienes fuerza donde una vez no la tuviste y empiezas a poder pasar el obstáculo que antes te frenaba.

Lo única diferencia entre Popeye y la comunión es que esa Vitamina C tiene instrucciones de consumo y esas instrucciones son supremamente cortas: éstas dicen textualmente: vida de gracia. Son tres palabras que se leen fácil aunque lograrlo cuesta y para muchos, por no decir que todos, lograr esto es una batalla diaria e intensa. Se vuelve una batalla diaria e intensa porque nos vemos rodeados de tentaciones todo el tiempo, a cada uno de nosotros nos cuesta algo en particular y vencer esa tentación es un acto heroico, que por lo menos en mi caso personal, implica escoger luchar todos los días en mi casa para no caer.

La buena noticia es que esta batalla no es una situación que tengas que afrontar solo. Dios mandó a Su hijo para darnos muchas pistas de cómo ganar la batalla y entre ellas las dos más importantes son: la oración y la vigilancia.

La oración es esencial, pues es el primer diálogo que debes tener apenas te levantes y es muy fácil hacerlo. Consiste en irte a un lugar en donde te sea fácil concentrarte, lo primero que haces es invocar al Espíritu Santo. Lees el Evangelio del día y empieza a ocurrir la magia: surge una gran conversación entre Padre e hijo. Empiezas a intentar ver qué te quiere decir Dios el día de hoy, y además de eso, le das gracias y le pides inmensos favores que Él, a su tiempo, te irá cumpliendo. Por último le entregas tu día y te despides diciéndole: ¡Cristo Rey Nuestro!

Por otro lado, sin dejar de ser menos importante, está la vigilancia. Para la vigilancia debes conocerte mucho a ti mismo, saber cuándo son tus momentos de mayor debilidad y así poder ser más fuerte. La vigilancia consiste en evitar ponerte en situaciones en las que tú sepas que vas a caer. En la vigilancia encontrarás cómo derrotar la tentación y consiste en no exponerse a ella misma. Será difícil y muchas veces estarás expuesto, pero en aquellos momentos en que no lo estés tu voluntad se hará más fuerte. De esta forma cuando te enfrentes a la tentación podrás decir que no y podrás salir de esa situación intacto. Muchas veces nos dicen que debemos ser fuertes en el momento de la tentación, pero ¿qué tal si mejor evitamos ponernos en esa situación?

Como les dije antes, estos dos elementos son la combinación perfecta para lograr una vida de gracia. Porque son los medios, que unidos por la Vitamina C, ponen nuestro corazón en sintonía con Dios y esto hace que podamos luchar juntos por el mismo fin.

Por último, debo decirte que esta Vitamina C también tiene efectos secundarios. Además de tener la vida de gracia, como instrucción de consumo, ésta también te ayuda a mantenerla. Es como un círculo vicioso de santificación. También porque hace que empieces a ser sensible frente a los mensajes de Dios, puedes empezar a escucharlo mucho más fácil y eventualmente empiezas a verlo en cada acción de tu día.

Te invito a empezar a tomarte esta Vitamina C cada día que puedas, para que tu alma pueda empezar a fortalecerse y tu relación con Cristo pueda crecer. De este modo lograrás una relación más sintonizada con Dios y tomarás la distancia necesaria de la tentación.

 

Natalia Bonnet
Natalia Bonnet

Soy una persona extremadamente alegre, disfruto mucho compartir tiempo con mi familia y mis amigos. Me encanta bailar y leer. Estoy 100% enamorada de Cristo y me enamoró aún más de Él todos los días. Soy fan #1 de María intentando seguir sus pasos tanto como me sea posible. Estoy en el proceso de convertirme en la persona con la que un día Dios soñó. "Lo que Dios quiera, como Dios quiera, cuando Dios quiera." -Anonimo

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