Vidas polaroid

Vidas polaroid

Todos hemos usado o escuchado de las cámaras polaroid. Son estas mini cámaras que tanto nos gustan, pues tomas la foto y no tienes que esperar, al instante te imprime una copia de lo que has tomado. ¡Son geniales!

¿Te has puesto a pensar que a veces llevamos vidas así? ¡VIDAS POLAROID!

Queremos que todo pase en el instante… No nos gusta esperar o que nos hagan esperar.

Todos los días de nuestra vida están llenos de tomas de decisiones. Ante cualquier cosa, tenemos que tomar una opción. Y a veces, estas opciones no dependen de nosotros, sino de alguien más.

¿Y es que la verdad, a quien le gusta esperar? A nadie le gusta que le hagan esperar, queremos las cosas en el instante. El mundo nos ha hecho creer que esta es la manera normal de llevar la vida, del momento, al instante, a prisa, sin escalas. Y nos hemos vuelto estos robots de botones instantáneos. Si estás triste, quieres acabar la tristeza en el momento. Si estás pasando por algún sufrimiento, quieres quitarlo con un botón. Si estás metido en medio de una dificultad, quieres que se acabe ya. Si estás empezando una relación con alguien, quieres acelerar y ya ser todo. Si alguien no te simpatiza del todo, quieres eliminarlo y que desaparezca. Incluso en medio de nuestra felicidad, queremos que pase y ver qué sigue después. No nos detenemos a disfrutar de nada.

Nos hemos vuelto humanos de “clicks”. Hemos dejado de disfrutar para vivir al instante. Hemos dejado de luchar, y nos hemos conformado con lo mínimo. Vivimos felicidades a medias, por no querer esforzarnos por algo más grande.

No confundan la felicidad con un “sofá” en el que corren el peligro de terminar “adormecidos, embobados y atontados.” PapaFrancisco

Hay tantas cosas que dejamos de ver por estar esperando cosas al instante, perfectas. Pareciera que hemos perdido la habilidad de maravillarnos ante la vida. Todo se nos hace monótono, de flojera, sin vida. Y si algo nos causa dificultad, y tenemos que esforzarnos de más, mejor lo desechamos. Decimos que no vale la pena. Pero nadie crece en la comodidad, nadie crece en su zona de confort. Justo cuando decidimos salir de ahí, es cuando más experimentamos como crece el corazón y la felicidad se vuelve duradera.

Si tú eres de esos que lleva una VIDA POLAROID, te invito a que dejes la cámara de lado y empieces a disfrutar de todo lo que hay a tu alrededor. Que te propongas disfrutar del momento así, sin prisas. Incluso en medio de tus dificultades, asómbrate de cuanto puedes hacer. De cuanto quiere Dios hacerte crecer en medio de las situaciones de la vida. Buenas o malas estoy segura que Él, no te dará nada que no puedas llevar y sacará de ellas lo mejor. Y solo por si se te había olvidado, te recuerdo que es un Dios de FELICIDADES ETERNAS, no instantáneas.

Examina tu vida, saca una foto más de cerca y date cuenta de todo aquello, que aún en medio de la dificultad, te da esa verdadera felicidad.

“Hay que vivir con alegría las pequeñas cosas de la vida cotidiana, no te prives nunca de pasar un buen día.” PapaFrancisco

Rebeca Llamas
Rebeca Llamas

Mexicana, trabajo en ASUA en la Universidad Anahuac, y vivo enamorada de Dios. Mi vida es un viaje y Dios lleva el volante, yo solo disfruto. Soy fan del tennis, de los atardeceres y del amor maternal de Maria. Los abrazos, las sonrisas, y los pequeños detalles, el mejor regalo. - "Que nadie venga a ti, sin irse mejor y más feliz" -MT

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