Un Dios Online

Un Dios Online

Para ser muy sincera con ustedes, la oración es algo que siempre me costó mucho. Empezar a tenerlo como hábito no fue fácil. Me tocó luchar contra mí misma para hacerlo todos los días, y a veces varias veces al día. Sin embargo, fue en esos intentos de oración en donde poco a poco fui descubriendo un diálogo increíble con quien es hoy mi mejor amigo; con un ser que siempre está disponible y esperando a que yo le hable. De este modo, poco a poco, empecé la mejor conversación de mi vida.

La oración, para mí, es como una conversación de WhatsApp: te conectas, buscas al amigo con el que quieres hablar y le empiezas a escribir. Con Jesús, verás que siempre está “en línea”, pues Él no quiere perderse ni medio segundo, y nunca va a dejar de ver cuándo le escribes, que le escribes y como le escribes.

La conversación que tenemos cada uno de nosotros con Jesús es única, personal e intransferible. Claro, puedes tener grupos en WhatsApp en dónde Él esté presente, junto con otras personas para orar o tener diálogos sobre algo en específico; pero cuando quieres hablar sólo tú, recuerda lo primero que te dije. Dios no nos habla de la misma manera, pues nos ha creado diferentes y reconoce que por nuestras personalidades, contextos e historia, debe llegarnos de una forma distinta. A algunos nos hablará a través de párrafos largos, a otros con sólo una frase y a muchos sólo con dejar ver que está escuchando… Según lo que más necesite nuestra alma en cada momento.

Y así como nos responderá según lo que más convenga para cada momento, nos escribirá aunque no se lo estemos pidiendo, cuando lo considere necesario. Como es un Dios que permanece en línea, puede mandarnos un emoji, que vemos reflejado en la sonrisa de nuestra amiga; o un corazón, que sentimos latir cuando vamos a la eucaristía. Sin embargo, no olvidemos que siempre estará feliz de obtener una respuesta, pues es un Dios que siempre está a la espera; viendo la conversación de forma desesperada, mirando si le hemos escrito algo nuevo, revisando si hemos cambiado la foto de perfil, o si hemos actualizado nuestro status. Él quiere ser parte de estos cambios y elecciones y tiene mucho que decirnos al oído.

Por otro lado, por definición, toda conversación requiere de dos partes. Sin embargo, no debemos olvidar que la conversación entre nosotros y Dios no es una conversación entre pares, sino una conversación entre creador y criatura. Esto significa que el creador siempre sabrá que es lo mejor para ti, sabrá cuándo callar, cuando bombardearte con mensajes de amor y cuando entablar una conversación que puedas sentir como si fuera cara a cara. Entonces, hay que tener paciencia en cuanto a la respuesta de Dios. Si bien Él siempre lee lo que le escribimos, también sólo Él sabe cuándo mandar el mensaje, pues sabe perfectamente cuando necesitamos leerlo.

Quiero invitarte a valorar la oración, ese regalo tan grande que muchas veces permanece empacado. El hecho de que Dios siempre esté ahí para nosotros, y que podamos llegar en cualquier momento a una capilla y encontrarlo para hablar, realmente es algo maravilloso.

La grandeza de la fe está en creer sin ver, en creer sin sentir y en creer sin escuchar. Y la oración, de este mismo modo, es un acto de fe. Consiste en creer que Dios siempre nos escucha, siempre nos entiende y siempre nos responde. Como decía San Agustín, “La oración es el encuentro de la sed de Dios y la sed del hombre”, aunque no se dé de la forma en la que nosotros la esperemos, necesitamos la fe suficiente para confiar en Su fidelidad, en su amor por nosotros y en que siempre que queramos, lo encontraremos en línea.

Natalia Bonnet
Natalia Bonnet

Soy una persona extremadamente alegre, disfruto mucho compartir tiempo con mi familia y mis amigos. Me encanta bailar y leer. Estoy 100% enamorada de Cristo y me enamoró aún más de Él todos los días. Soy fan #1 de María intentando seguir sus pasos tanto como me sea posible. Estoy en el proceso de convertirme en la persona con la que un día Dios soñó. "Lo que Dios quiera, como Dios quiera, cuando Dios quiera." -Anonimo

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