Un Dios de película

Un Dios de película

“Dichoso quien no tiene más gozo y alegría que las palabras y obras del Señor.”

-San Francisco de Asís

Antes de seguir leyendo, te invito a pensar en tu película favorita. Piensa qué cosas la hacen especial, las escenas más importantes, los momentos más emocionantes, los personajes, su comportamiento…

Ahora compara esa película que tienes en mente con la película de lo que ha sido tu vida, esa película que verás cuando mueras y estés frente a Dios. ¿Cuál es tu escena favorita? ¿qué personajes son protagonistas en ella? ¿qué momentos la hacen especial? ¿es esta película igual o mejor que tu favorita?

Haciendo la misma reflexión, me doy cuenta que una de mis escenas favoritas (sino mi favorita) ¡es ese recuerdo casi tangible de Dios! Aquél momento en el cual experimenté su amor, su paz, ese sentimiento que tratando de ser explicado se queda atrapado en la garganta porque me quedo corto de palabras, porque me pierdo en mis recuerdos recreándolo.

Si alguien se encuentra leyendo esto, es porque ha experimentado lo mismo: desde la infancia, en Search o por alguna experiencia inolvidable que seguro marcó su existencia. O porque por algún motivo ¡busca sentir lo que estoy contando!

Siendo un poco más técnico, para que una película sea agradable, debe tener un buen ritmo, o sea, una serie de eventos seguidos que logren captar atención y emocionar a quien la ve. Sabiendo que Dios hace de mis “escenas” momentos mucho más interesantes y felices, desde ahora decidí contratarlo para que salga en todas. Mi película ya no será de un protagonista, sino de dos; mi vida con Dios.

Y lo bueno de Él es que es un actor que no se encasilla en un papel, mejor dicho, lo pueden contratar todos ¡y les aseguro que su película será un éxito! Algunos ejemplos de películas son: Dios como motivo, Dios como solución, Dios como tesoro… pero depende de uno cuál va a ser el papel, el número de apariciones, y la duración en pantalla. Sin papeleo y sin problemas, esto por el mejor actor de todos.

Seguramente a todos nos gustaría que la película de nuestra vida, sea inclusive mejor que esa que al comienzo invité a pensar. Que las escenas sean más emocionantes, los actores sean mejores, y que nos tenga enganchados completamente de principio a fin… deseando que nunca acabara. Y estoy seguro que con Dios en nuestro reparto, será así.

Y se trata de estar tranquilo, que la vida es la película más fácil de rodar. Cada segundo es grabado, cada ángulo es capturado y todas las palabras se van escribiendo en un guión. Así es que uno mismo es director, productor y guionista, y cuando nos encontremos con Él, espectador. Imaginen cuanta dicha sentirá al ver que tenerlo en nuestra película nos hacía felices, que aprovechamos sus consejos, que lo teníamos en cuenta, pero sobretodo, que nuestra propia película ¡pase a ser la mejor que hayamos visto! Es imposible no estar satisfecho ni feliz cuando algo que hacemos sale bien, ¿y cómo no hacerlo bien si decidimos incluirlo a Él en ella?

 ¡A rodar!

Jacobo Acevedo
Jacobo Acevedo

Ingeniandome como puedo cambiar el mundo a través de lo que me apasiona: la fotografía, la comida y los viajes. Ayudar me hace muy feliz y me trae una paz inexplicable. Dispuesto a darlo todo por hacer del mundo un lugar mejor. “Si Dios es por nosotros, ¿Quién contra nosotros?” - Romanos 8:31

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