Todo noviazgo se termina

Todo noviazgo se termina

“Si realmente el periodo de noviazgo es el más bello de todos, ¿por qué se casan los hombres?” Soren Kierkegaard

Los seres humanos tenemos tal sed de amor en nuestros corazones, que cuando encontramos un poco de él, nos aferramos ciegamente… Pero, ¿es ciego el amor?

El amor se alimenta de la verdad, y es necesario rescatar aquella frase (un poco trajinada) de que “nadie ama lo que no conoce”; sin embargo, hoy los jóvenes somos mendigos de amor y, en ocasiones, perseguimos como un perro callejero a aquél que nos regala siquiera una migaja de cariño.

Es por eso que solemos entregarnos sin reservas en el noviazgo; no escatimamos en las palabras de amor que le decimos a la pareja, en los planes que elaboramos en nuestras mentes, y en ocasiones entregamos inclusive nuestro cuerpo en esta etapa.

El problema es que estamos tan metidos en esas relaciones que se nos olvida preguntarle a Dios si es esa la persona que ha creado con amor para nosotros, si tengo al lado a quien Él pensó para mí en su plan de amor.

Puede pasar también que dejemos de preguntarle a Dios si es Su Voluntad; esto, no por un simple olvido, sino por el pavor que nos daría que esa respuesta fuera NO.

Y sin embargo, ¿qué pasa con el noviazgo?… ¡Siempre se termina!

Así es, hay mil motivos para dejar de estar con alguien, y solo uno para perseverar con una persona: un milagro. Milagro en el que Dios te comparte de su amor perfecto, para que tú (ser humano imperfecto) puedas amar como Él. Y aun así, ese noviazgo morirá como el grano de trigo para que pueda nacer un matrimonio y una nueva familia cristiana.

Pero hay que hacerlo parte, hay que poner a Cristo en el centro de la relación y pedirle, ojalá todos los días, que nos muestre si esa persona que tenemos al lado es la que Él quiere para nosotros, si mi pareja actual es el manjar de amor que el Padre me preparó y no apenas una pobre migaja, que ante tanta escasez de amor sincero pareciera una oferta interesante, pero por la cual no vale la pena renunciar a la felicidad que Dios nos tiene preparada desde la eternidad.

Finalmente no tengas miedo de terminar una relación cuando Dios te muestra que no debes estar ahí, puede ser una gran persona, pero continuar con esa relación es robarle tiempo, y decirle a Dios que eres mejor dios que Él y que lo que has escogido es mejor que lo que Él ha creado desde la eternidad para ti.

José Luis Álvarez
José Luis Álvarez

Abogado de profesión y apóstol por vocación. Amo el fútbol y la literatura; me encanta cocinar y ver a Cristo en mi familia y en mis amigos. Mi mayor anhelo es agradar a Dios con mi vida y vivir su voluntad en cada instante. Miembro del Regnum Christi desde el 2007 y con la gracia de haber participado del primer retiro Search.

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