¡“Tengo Vocación”!

¡“Tengo Vocación”!

¡QUÉ FRASE! ¿Alguna vez te has preguntado si tienes vocación? … Recuerdo la primera vez que alguien me lo preguntó y tuve un sentimiento de risa nerviosa, angustia, y desesperación de salir corriendo. Creo que a cualquier persona que viva lleno de fe o se vaya introduciendo en este mundo de ‘vivir de la mano de Dios’, se le habrá pasado por la cabeza y por el corazón esta pregunta. ¿Qué es esto que siento? ¿Y si tengo vocación? ¿Y si Dios me quiere monja, sacerdote o consagrada?

 

 

¿QUÉ VOY A HACER? ¿Y MIS PLANES DE VIDA? ¿QUÉ LE PASA A DIOS? ¿ESTÁ LOCO? ¿POR QUÉ YO Y NO LOS DEMÁS?

 

 

Pero, ¿qué hay detrás de esta pregunta en nuestra vida? ¿Cómo se descubre esto de la vocación? Al menos para mí, ha sido vivir la aventura más emocionante de mi vida. He tenido la oportunidad de vivir de todo, con el fin de tratar de dar respuesta a esta pregunta y aquietar mi corazón ante la duda.

 

 

Primero que nada quiero decirles un secreto: ¡TRANQUILOS! – ¡TODOS ESTAMOS LLAMADOS A UNA VOCACIÓN… y es la vocación a ser y vivir plenamente FELICES EN EL AMOR! ¡Si! Ésta es la principal vocación de todo ser humano: vivir y responder al llamado de Dios, a seguirle y ser felices.

 

 

«Antes de formarte en el vientre,
    ya te había elegido;
antes de que nacieras,
    ya te había apartado;
    te había nombrado profeta para las naciones.»

Jeremías 1:5

 

 

Creo que cuando hablamos de vocación solo se nos ocurre pensar en un sacerdote, en algún alma consagrada o en esta idea de que Dios nos puede estar llamando a vivir este estilo de vida. ¡Y QUÉ ESTILO DE VIDA! Cualquiera que conozca o tenga un amigo sacerdote o consagrada sabe qué es vivir una vida al máximo. Pero al principio no lo creía así, me aterraba momento pensar que yo tenía que cambiar mis planes y dejar todo porque Dios había puesto los ojos en mí para seguirle más de cerca y vivir esta inquietud de la vocación.

 

 

Existen varios tipos de vocaciones para vivir tu vida en plenitud. Dios siempre nos va llevando de la mano para ir mostrándonos el camino. Puede que te llame a vivir una vida en el matrimonio, de modo que con tu esposo(a) compartas este camino de santidad, o puede que te llame a vivir totalmente consagrado a Él y vivas siempre en esa fidelidad del amor total donado a los demás.

 

 

¿CONSAGRADA YO?

 

 

Que idea tan loca… yo en mi pequeñez, con mis inseguridades, debilidades y defectos… y pensar que Dios se podía estar fijando en mí … En principio esto te deja con un poco de dudas. ¿Cómo es que un Dios tan grande ha puesto su mirada en mí? Pues sí, Dios en su infinita Misericordia ve más allá de lo que alcanza a ver el ojo humano. Él ve directamente al corazón y ve todo aquello que vamos atesorando en nuestra vida. No se detiene pensando si vamos bien vestidos o tenemos un buen carro; se detiene a ver cuánto hemos amado y en qué están puestas nuestras esperanzas.
– Porque donde esté vuestro tesoro, allí también estará vuestro corazón. – Lc 12:34

 

 

Cuando empezamos a ver más al interior que al exterior de nuestra propia vida, nos vamos dando cuenta de aquello que nos da una felicidad plena. Seamos sinceros: a veces apostamos muy poco por nuestra felicidad y no nos damos cuenta que somos dignos de algo grande. Dios nos pensó para algo más, para algo grande, para algo que no se quedara solo en este mundo sino que sobrellevara a la eternidad.

 

 

Pero qué difícil es ver el interior, pues nos damos cuenta que no estamos tan bien como pensábamos… Mi vida fue ir viviendo algo así. Había un vacío tan grande en mi corazón que yo pensé que nada ni nadie lo podía llenar. Lo fui llenando de cosas materiales, de inseguridades, de fines de semanas, de dudas, de vanidad, de aplausos… pero realmente nada lo llenaba; hasta que un día conocí cara a cara el amor de Dios. Y fue precisamente a través de alguien más, a través de un corazón. ¿Qué era eso que me inquietaba tanto, que me hacía querer conocer más, que no me dejaba quitar la mirada de ahí?

 

 

La respuesta la encontré tiempo después: era el AMOR. Ese amor que se desborda cuando alguien vive su vida con la mirada puesta en Él. Ese amor que se da gratuitamente cuando uno decide decirle SÍ. Ese amor que se dona sin esperar algo a cambio. Ese amor que da plenitud a la vida. Ese amor que no se cansa de buscarte, hasta en los caminos más perdidizos…. Ese amor que buscas tú, lo tiene ÉL.

 

 

Así como muchos se han planteado ya antes esta pregunta, no pierdas más tiempo: ¡corre a buscarlo! Está a solo una oración de distancia. Párate ahí de cara a ÉL y con mucha confianza pregúntale: ¿Qué quieres de mí? Te encontrarás con la respuesta a todas tus dudas y con la receta perfecta para la felicidad.

 

 

Por ultimo te paso 5 medios que espero te ayuden a descubrir día a día ese llamado que Dios te hace a vivir en Su amor.

 

 

Vida de oración – La mejor herramienta para esta aventura, solo ahí en la intimidad con Dios se va descubriendo qué es eso que anhela el corazón. Solo ahí delante de Él uno es verdaderamente sincero. Deja que Él te vaya moldeando en aquello que siempre ha pensado para ti. ¡No la dejes!

 

 

Vida de gracia – Mientras más en gracia se está, más fácil es ir descubriendo por dónde nos quiere llevar. La importancia de los sacramentos en este recorrer los días es indispensable para vivir más en comunión con Aquél que nos quiere felices. Nadie es perfecto, ¿fallaste? Corre a confesarte y vuelve a empezar! Este es el camino a la santidad.

 

 

Apostolado – Un medio muy concreto para darte a los demás y conocerte a ti mismo. Pon tus talentos al servicio de Dios, ve por el prójimo… nada le hace más feliz a Dios que vernos dando fruto. Seguro hay algo que llame tu atención, no lo pienses, ve y echa redes para acercar a más gente a Él. ¡Sé un verdadero apóstol!

 

 

Dirección Espiritual – “Nadie es buen juez de su propia causa.” Busca a algún sacerdote, consagrada o seglar que te lleve de la mano en este caminar. Son esos regalos que Dios te pone en el camino para que te ayuden y te lleven más a fondo en esta amistad con Él. ¡A nadie le viene mal un compañero en esta aventura!

 

 

Hacer la experiencia – Puede ser lo más difícil, pero arriésgate por Él! … No te quedes con la duda de cómo será, no te quedes a pensar en el qué dirán los demás… se tú el principal interesado de tú felicidad. Vive la experiencia de aquello a lo que Dios te puede estar llevando, ganas mucho-no pierdes nada. ¡Dios siempre da el ciento por uno!

 

 

La próxima vez que alguien te pregunte.

¿TIENES VOCACION? ….

Contesta con mucha paz que SÍ,

que estás llamado a ser

F E L I Z!

Rebeca Llamas
Rebeca Llamas

Mexicana, trabajo en ASUA en la Universidad Anahuac, y vivo enamorada de Dios. Mi vida es un viaje y Dios lleva el volante, yo solo disfruto. Soy fan del tennis, de los atardeceres y del amor maternal de Maria. Los abrazos, las sonrisas, y los pequeños detalles, el mejor regalo. - "Que nadie venga a ti, sin irse mejor y más feliz" -MT

No Comments

Sorry, the comment form is closed at this time.