Regreso a la casa del Padre

Regreso a la casa del Padre

Tuve la bendición de ir a un lugar muy especial para un retiro en el que, desde que llegas, tienes la certeza de que Dios está ahí. El tema del retiro era “elegidas por amor”. Jamás imaginé que Dios se encargara de que me llegara el mensaje fuerte y claro.

 

En una misa como cualquier otra, con una homilia no tan inspiradora, mi mente se puso a divagar hasta encontrar una de las luces más fuertes de mi vida. Les platico un poco sobre todo lo que ocurrió en mi mente, espíritu y alma en ese momento.

 

Desde la prehistoria, el hombre ha nacido con una carencia, sabe que es diminuto en un mundo tan grande y que existe un ser omnipotente que es mucho más grande que Él, quien todo lo creó y quien todo puede controlar. En el caso de las comunidades en América (como los Mayas, Aztecas o Incas), todos los dioses alrededor de la naturaleza (el sol, la luna, la lluvia, etc.). O en el caso de los Romanos, los dioses alrededor de distintos aspectos humanos (como el amor, la belleza, la guerra y la sabiduría).

 

Comencé a pensar de dónde venía este sentir de insuficiencia y aspiración a un ser más poderoso y del más allá, si aún no se les había revelado nada, más que el mundo que los rodeaba. Y lo siguiente que me fue inspirado, tal vez pueda no ser cierto, pero para mi fue tan claro el mensaje, que se convirtió en mi mayor certeza

 

Nosotros antes de nacer, éramos almas que estaban con Dios Padre, llenos de paz, luz y amor. Pero como Dios Padre quiere que nuestra relación con Él sea cada vez más fuerte y quiere saber si tú eres cordero o cabrito, nos envía a la Tierra, borrando toda nuestra memoria. También en cuanto llegamos a ella, nos regala lo más preciado que tenemos, nuestra libertad, para que con ella decidamos si queremos estar con Él o no para seguir gozando los privilegios de estar en el cielo a su lado. Esa libertad define la relación que Dios quiere tener con nosotros, como verdaderos hijos, no como esclavos. Quiere tener a su lado a los que realmente quieren estar con Él.

 

A lo largo nuestra vida, somos puestos a prueba, somos tentados y también somos guiados al camino del bien. Hoy en día es más fácil saber cuál es el camino, ya todo nos fue revelado y nosotros debemos ser quienes decidan qué tomar, con la libertad que Dios nos regaló al traernos a la Tierra.

 

“No son ustedes quienes me han elegido a mi, sino yo a ustedes.” (Juan 15: 9-17) No existen palabras para describir lo que se siente realmente saber lo que es ser “elegidos por amor”. Somos personas EXTREMADAMENTE afortunadas de haber sido elegidos. Por “x” o “y” situaciones, estamos donde estamos. Pero estamos cerca de Él y en cierto sentido nos lo dejó fácil, y solo por esto, somos las personas más bendecidas del mundo. Tal vez estás cerca de Él porque tu familia es muy religiosa, fuiste a una escuela católica o simplemente por alguna situación de la vida (la cual no fue coincidencia). A través de nuestra formación y experiencias espirituales, tenemos la certeza de cuál es el camino y cómo llegar al destino (aunque a veces es un poco complicado, porque todos somos pecadores).

 

Me pongo a pensar en una niña que nace en una familia en la que no se practica ningún tipo de religión y en ningún momento de la vida se le platica de la riqueza espiritual que Jesús nos regala cuando llega al mundo. Me imagino que será un poco más difícil para ella regresar al lugar de donde venía.

 

Platicando esto con un gran amigo, me decía: “Si, a ella le puede ser más difícil, pero piensa que no te va a pedir las mismas cuentas a tí que a ella. Con estas bendiciones circunstanciales que has recibido, de ser elegida aquí en la Tierra y de recibir tanto amor del cielo, ¿qué vas a hacer con eso?” Es por eso que nosotros somos “elegidos por amor”, se nos ha abundado de amor para que nosotros regalemos amor a quienes no les llegó y a los que más necesiten.

 

Después de recibir esta gran luz, en encontré con unos escritos, que según Santo Tomás de Aquino, toda la creación hace un gran movimiento circular que PARTE DE DIOS Y REGRESA A DIOS, a los que los teólogos llaman El Círculo del Ser: “En la salida de las criaturas a partir del primer principio, se considera un cierto proceso circular o de retorno, en cuanto que todas las cosas vuelven, como al final, a aquello de lo que habían salido como del principio. Como hemos sido creados mediante el Hijo y el Espíritu Santo, así también, por ellos, estaremos unidos en el fin último.” Mientras que Kolbe, un franciscano polaco que murió voluntariamente en lugar de un desconocido en el campo de concentración de Auschwitz, decía: “Dios crea el universo, y esta acción es, en cierto modo, una separación. A través de la ley natural recibida por Dios, las criaturas por su parte se perfeccionan, se hacen semejantes a este Dios, regresan a Él; las criaturas racionales lo aman conscientemente y se unen cada vez más a Él por medio de ese amor, regresan a Él.” 

 

Ambas citas, de dos grandes cristianos, me ayudan a afirmar y reflexionar que mi luz no está tan lejos de la realidad. Pero así como todo, no sabremos si es o no cierto hasta que llegue ese momento en nuestra vida, todo es cuestión de fe.

 

“Pero cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los ángeles con El, entonces se sentará en el trono de su gloria; 
y serán reunidas delante de El todas las naciones; y separará a unos de otros, como el pastor separa las ovejas de los cabritos.
Y pondrá las ovejas a su derecha y los cabritos a su izquierda.” (Mt. 25: 31-33)
Al ver las cosas desde esta perspectiva, todo encaja. Por eso nos regala amor y después nos envían a la misión. Aspiremos a ser los corderos de Dios y a través de nuestras acciones, palabras y pensamientos, alejarnos de ser cabritos, para finalmente reencontrarnos con nuestro Padre.
andrea naves
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Soy Andrea Naves, chilanga de toda la vida, de 24 años apasionada en todo lo que hace y una integrante de la familia que tanto quiero: Search

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