¡Mirad cómo se aman!

¡Mirad cómo se aman!

Existen unas personas muy particulares. Oyes hablar de ellas pero no los ves, o al menos eso crees. Muchos las desprecian o les temen. Otros simplemente sienten indiferencia. Pero, ¿en verdad sabemos quiénes son? ¿Las distinguimos? ¿Las conocemos? ¿Dónde están estas personas de las que tanto se ha hablado?

Están aquí. Entre nosotros. Se camuflan en medio de la multitud aunque algunos lleven atuendos distintos. Los ves en las calles, en los supermercados, en el metro. Los ves también en las fiestas y conciertos, en los bares y universidades. Están en los claustros y también en las montañas. A veces los ves preocupados e impacientes, cansados y hambrientos. Los hay europeos, latinos, africanos, asiáticos. Los ves en televisión y en los congresos, en los escenarios deportivos y en las bibliotecas. Los ves en todas partes. Los ves, sí. Pero no los miras.

Detente, concéntrate, enfoca y… mira.

Mira su sonrisa que se mantiene en medio de los problemas. Mira cómo luchan cada día por ser felices o, como ellos le dicen, santos: perdonan, hacen el bien, piensan positivo, viven con confianza, creen que hay algo más grande, una vida en tercera dimensión… aman, aman mucho. “Mirad cómo se aman”, decían de ellos hace más de dos mil años. Mira cómo se aman, les digo hoy, y sorpréndete. Mira cómo en sus ratos libres buscan a su Mejor Amigo, que se esconde en pequeñas cuevas, para contarle de sus días, cómo hacen una pausa en sus rutinas para agradecer por la salud, la comida, la familia, los amigos… la vida.

Míralos esforzarse por vencer sus debilidades humanas, porque sueñan con algo más grande, algo que no somos capaces de comprender ni imaginar. Mira la forma en la que tratan a los demás, con un amor que busca ser tan grande como aquél que ellos han experimentado. Mira cómo luchan hasta la muerte por su Rey, un Rey con una corona que no es de oro ni de diamantes sino de espinas, sea en los refugios de Oriente, en las aulas de clase o en los hogares.

Míralos recorrer el mundo para llevar la Verdad a quienes no la conocen y sobre todo para demostrarla por medio de su testimonio. Míralos aceptar con humildad y arrepentimiento sus errores, (¡pues los cometen como cualquiera!), ante otro tan humano como ellos. Mira cómo muchos entregan todas sus horas, voluntad y libertad por Aquél que los amó hasta el extremo. Míralos aunque no les guste que los mires, aunque prefieran brillar para el cielo antes que para el mundo. Míralos porque sí existen, no son un invento ni algo del pasado. Hoy todavía hay niños, jóvenes, adultos y ancianos que son Cristianos de Verdad, de esos que se ponen la camiseta, una que tiene muchos matices y se adapta a los tamaños, gustos y carismas. Son los que cada día emprenden la aventura de amar a Cristo, de acercarse un poquito más al cielo.

¡Sí existen! Yo los he visto y me he detenido a mirarlos. He descubierto el fuego que arde en sus corazones y he sentido cómo enciende también el mío. Tantas almas movidas por un pequeño Niño nacido en un pesebre que es el mismo que muere en la cruz y que, por la resurrección, está vivo en sus vidas. Detente y observa a tu alrededor. Ahí los vas a ver. No importa el lugar del mundo en el que te encuentres, estas personas tendrán algo que querrás descubrir. Porque, siendo iguales a ti, tan valiosos y humanos, han recibido el secreto que les hace vivir tu misma vida de forma distinta, entendiendo el por qué y para qué; saben hacia donde caminan aunque sea difícil, mientras que muchas veces nosotros estamos perdidos buscando respuestas. Abre bien tus ojos, tus oídos y tu corazón, y ¡míralos! Porque no es un mensaje que te quieras perder.

Maria Isabel Giraldo
Maria Isabel Giraldo

Soy María Isabel Giraldo, estudio derecho y soy una apasionada más por París y sus iglesias. Me encanta dedicarme a no tener tiempo libre, disfruto la vida entre estudiar, cantar, volar y vivir para Dios. Amo los atardeceres, la selva de noche y los santuarios Marianos. Misionera desde siempre, parezco tímida pero me dan de comer y me suelto. “Jesús, que yo siempre haga lo que Tú quieras!”- Alexia González.

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