Los moldes

Los moldes

Nos pasa a muchos, de repente nos enrutinamos; agarramos un ritmo, un paso, una forma de vivir de manera automática, una rutina. Los compromisos actuales nos inclinan a volvernos este tipo de personas: personas que estudian porque les toca estudiar, que trabajan porque les toca trabajar, que se levantan porque se tienen que levantar y así con cada aspecto de la vida común. Empezamos a hacer lo que tenemos que hacer, lo que nos toca hacer. Por eso usamos el mismo coche, desayunamos y comemos las mismas cosas, nos sentamos en las mismas bancas, en el mismo escritorio y regresamos a casa por la misma ruta de siempre. Pero no es únicamente eso, ves a las mismas personas de siempre: la madre, el hermano, el jardinero, el portero, la maestra, el jefe, los compañeros y los amigos en los mismos lugares de siempre.

Desgraciadamente, hemos estado acostumbrados a que todo esto pase desapercibido, por que se nos hizo COMÚN y ORDINARIO. He estado reflexionando sobre este tema varias semanas y he llegado a pensar que desperdiciamos demasiadas oportunidades de hacer un cambio; en el mundo, en la escuela, en el trabajo o en nuestras comunidades. Se nos olvida la capacidad que tiene el ser humano de influir en la vida de los demás. Se nos olvida que una mala cara, un mal gesto, una expresión inapropiada, una crítica, CAMBIA a las personas. Sin darnos cuenta, en todos los campos de nuestra vida tenemos esta capacidad, este poder o compromiso. De cada uno de nosotros depende que el mundo mejore, podemos influir constantemente en las historias de los demás y en la nuestra. Las personas que están a nuestro alrededor viven A TRÁVES de nosotros, por eso es importante como seamos con los demás. ¡Seamos buenos o no tan buenos, importa! Los demás no pasan desapercibidos, nuestra vida y la forma de vivirla es esencial para la vida de los demás. Directa e indirectamente ayudamos a forjar, moldear, tendenciar, acuñar y disfrutar vidas. Y de igual manera influimos para fragmentar, opacar, ensuciar, y hasta destruirlas.

Con este pensamiento me levanto y me pregunto ¿cómo quiero hacerme presente en la historia de los demás? ¿Quiero que los demás sean mejores y que el mundo mejore? No se trata de evitar mi vida cotidiana para poder ayudar, se trata de tener conciencia de que no vivimos, ‘CON’VIVIMOS. No estamos solos, estamos estrechamente conectados en las vidas de los demás y de nosotros depende como. Influyamos de manera positiva en los actos de rutina; una sonrisa, una expresión, unas palabras, o un simple gesto contribuye de manera infinitesimal a que la vida de algunos mejore. La vida de los demás nos han moldeado a ser las personas que hoy en día somos. Somos lo que nos hicieron ser, influidos por los demás: papás, amigos, enemigos, extraños, compañeros y muchos más.

“Y nosotros cristianos estamos invitados a usar el mismo criterio: la misericordia es aquel modo de actuar, aquel estilo, con el que tratamos de incluir a los demás en nuestra vida, evitando encerrarnos en nosotros mismos y en nuestras seguridades egoístas” – Jorge M. Bergoglio, S.J.

León Vertiz
León Vertiz

Soy de Guadalajara, México, me apasiona el poder contribuir con la reducción de la pobreza, el cambio climático y el aumento de la justicia social. La educación es la base del progreso, amar y servir la base de la vida. Emprendedor y alpinista.

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