Lobos con Piel de Oveja

Lobos con Piel de Oveja

Una mañana, un viejo sabio se asomó por la ventana de su casa al escuchar una discusión entre dos animales. La pelea que el viejo observaba era entre dos lobos hambrientos, desnutridos y cansados; uno de color blanco, sereno, arreglado y bueno, con ojos claros que reflejaban humildad, bondad, generosidad, compasión y empatía. El otro era un lobo de color gris, serio, maloliente y malvado, en cuyos ojos oscuros se reflejaba ira, envidia, superioridad, avaricia y orgullo.

 

 

Lo que le llamó más la atención al viejo sabio fue el traje de piel de oveja el cual llevaba en sus espaldas el lobo gris, el cual le camuflaba su color y sus ojos, y le otorgaba así un aspecto atrayente debido a su peculiar apariencia. Su nieto se asomó también por la ventana y observó una manada de lobos esperando las señales de un líder que los dirigiera por el camino hacia la montaña.

 

 

El viejo sabio le dijo al nieto: “Hijo mío, trae el pedazo de carne y el pan que están en la mesa, y dime cual de los dos lobos crees que va a ganar”. Y el nieto le contestó: “El lobo con la piel de oveja, pero ¿cómo puedo saber yo realmente cuál lobo gana?” El viejo sabio le respondió: “Sencillo, aquél al que tú alimentes. Lo que estás observando no es más que aquella batalla que ocurre en el interior de todas las personas”.

 

 

Como seres humanos nos enfrentamos diariamente a pruebas. En mi experiencia, algunas veces se me han revelado fácilmente y me he encontrado consciente de ellas, sin embargo en otros momentos éstas nos atacan así como un lobo puede sorprender a una oveja. Precisamente, la prueba que atravesamos al enfrentar nuestras tentaciones no es más que una lucha en la cual se nos revela nuestro imperfecto comportamiento humano. Así, he logrado comprender que estas pruebas de Dios son una condición indispensable de nuestro crecimiento espiritual, y un ejemplo clave de la robustez en el camino mismo hacia nuestra plenitud interior.  

 

 

Me imagino entonces a las tentaciones como lobos malvados disfrazados con piel de oveja, exponiéndose como atrayentes, confundiéndonos e interfiriendo en nuestras decisiones morales. A veces los logramos vencer, pero en otros casos más bien los alimentamos y nos dejamos seducir y llenarnos de un orgullo que sobrepasa el discernimiento necesario para afrontarlas. Sin embargo, soy testigo de que el demonio pierde su jugada en el momento que nos damos cuenta que la tentación nos ayuda a recordar que somos débiles y vulnerables, y que tenemos una flaqueza intrínseca a nuestra naturaleza caída, la cual necesita del auxilio de Dios.

 

 

Por esto, debemos de suplicar con humildad la ayuda del Señor: “No nos dejes caer en tentación y líbranos del mal, Amén.” Le digo a Dios: “ayúdame, solo no puedo” , y le ruego para no ser tentado por encima de mis fuerzas. Así como lo dice San Agustín, que bajo la grandísima misericordia de Dios, Él nos prueba para instruirnos y demostrar obediencia.

 

 

Por todo esto, he logrado experimentar que mientras más cercanos estemos a Dios, tanto más es la prueba. Es interesante como Santa Teresa explica que cuando un alma llega a la perfección no le pide más al Señor que le libre de las tentaciones ni de las persecuciones, sino que percibe el sufrimiento como forma de demostrarle al Señor que puede vencer la batalla, ya que sabe que el premio será maravilloso. El cristiano es un luchador, pero cuando deja de luchar se aleja de Dios.

 

 

La vida de Santa Teresa para mí resulta extraordinaria. Ella nos recomienda a dedicarle más tiempo a la oración y nos recuerda que “cuando Dios ve nuestro deseo de servirle y darle gusto, Él será fiel y vendrá en nuestro auxilio.” Por esto, Dios es toda vida y salud del alma. Cuando combatimos contra la tentación y ponemos nuestra fuerza en Jesús y no en nuestras falsas seguridades, nos hacemos más fuertes. La tentación nos coloca en la verdad de nosotros mismos, y nos permite elevar los ojos a la misericordia de Dios, poniendo toda nuestra confianza en Él.

 

 

“No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida para que podáis soportarla.” (1Cor10,13).

Oscar Hidalgo
Oscar Hidalgo

Costarricense, estudiante de medicina y futuro pediatra. Fiel admirador de Dios y la Virgen María, por los cuales haría hasta lo imposible. Considero que la humildad y el esfuerzo son piezas fundamentales en el rompecabezas de la vida, y que es necesario por lo menos un abrazo al día. Amo la música, cantar, nadar, jugar tenis, comer muchos dulces y reír siempre. Cada vez tratando de lograr mi mayor objetivo: contagiar a las demás personas de esperanza y amor sincero. Siempre con el mejor deseo de ser feliz.

3 Comments
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    Ma. Luisa Rojas.

    ¡Una bendición para tu familia y el país! Adelante, ni un paso atrás. ¡¡Dios Todopoderoso los cuide y proteja con Su preciosa mano!!

    07/04/2016 at 7:15 am
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    Francinie Chaves Ramírez

    Excelente y de admirar, un joven con mucho que enseñar y aprender pero brindado las enseñanzas principales que Dios esta primero, me alegro por él y su familia, le deseo lo mejor y bendiciones.

    07/04/2016 at 8:53 am
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    Alejandra Hammer

    Those are beautify words from a young man. Do you have search retreats in English? I would love for my 21 years old son to go to. We are in San Antonio and he does not speak Spanish.

    10/04/2016 at 9:23 am