Hoy decido perdonar

Hoy decido perdonar

El año de la misericordia fue un año lleno de gracias para mí. Fue un año de reflexión acerca del gran amor que Dios nos tiene y como nos invita a ser misericordiosos con los demás, como Él lo es con nosotros. La enseñanza más grande para mí fue PERDONAR. ¿Cuántas veces hemos dicho; “¡No puedo perdonarlo!”, “¡No vez todo lo que me hirió!”? Este año trabajé mucho en perdonar a personas que me han herido. No les voy a mentir, ha sido un camino muy difícil. Pero les puedo asegurar que a pesar de la dificultad del camino, he encontrado más paz y más felicidad en perdonar que en guardar rencor.

Perdonar es una palabra tan sencilla de decir, pero tan difícil de sentir, que muy pocos estamos dispuestos a ponerla en práctica en nuestras vidas. Ante un daño, es natural que podamos sentir en nuestro interior rabia, amargura e incluso tristeza. Aún más cuando la persona que nos hizo daño es alguien a la que amamos. Lo que les puedo decir es que el rencor en nuestros corazones es un veneno que nosotros mismos nos vamos tomando poco a poco. No perdonar es ir envenenando nuestra alma e irnos alejando cada vez más de Dios. ¡Que ironía, al guardar rencor a la única persona que herimos es a nosotros mismos! Dios no nos creó para que estemos en este mundo tristes y llenos de amargura. Estoy convencida de que Dios nos llama al amor y a la felicidad, es esa la razón de nuestra existencia. Es por esto que nos llama a perdonar como Él nos perdona.

Yo sola no hubiera podido perdonar, Dios me fue dando los medios y las herramientas para poderlo hacer. Estoy segura que si tu corazón desea paz y sanar ese rencor que tienes dentro, Dios te mostrará el camino. Dios es el único que te dará los medios necesarios para lograrlo.

Perdonar a alguien es un acto de la VOLUNTAD. Muchas veces esperamos que mágicamente olvidemos lo que paso o que llegará un día en donde “nos sintamos listos” para perdonar, pero las cosas no funcionan así. Perdonar a alguien es una decisión y como consecuencia, un acto de la voluntad. Perdonar es decir con todas nuestras fuerzas “te perdono”. Algunos me podrán decir que no lo pueden hacer ya que la persona que los lastimó no les ha pedido perdón. Pues a mi tampoco me han pedido perdón y ya no lo espero. Si llega el día en que me pidan perdón, yo les contestaré: “No te preocupes yo ya te perdoné hace mucho tiempo” y me llenaré de alegría; no por mí, sino por saber que la persona que me lastimó ha encontrado el camino para tener más paz en su interior.

Es importante considerar que al decidir perdonar, no van a desaparecer mágicamente los sentimientos de tristeza que provocó el daño. Pero sí tendremos la paz que necesitamos para estar más cerca de Dios. Poco a poco verás que tus heridas van sanando y que vives más feliz. Una vez que tomemos la decisión de perdonar, lo único que queda es dejar al perdonado en manos de Dios. No nos torturemos recordando el momento en el que nos hirieron, no queramos rascar la cicatriz y herirnos recordando. Lo que sí podemos hacer cuando recordemos esos momentos, es rezar mucho por la persona que nos hirió. Lo sé, es difícil pero esto también nos ayudará a entenderla y sobre todo a amarla como Dios nos pide que amemos a nuestro prójimo.

Para que Dios actúe en nosotros, tenemos que vaciarnos de nosotros mismos para que él pueda entrar y limpie nuestro corazón. Debemos dejar nuestro rencor, odio e incapacidad de perdonar en sus manos, para quedar vacíos de nosotros mismos y podernos llenar más de Él. Es difícil desprendernos de nuestro rencor y sentimientos, pero vale la pena ya que sólo así podremos estar más cerca de Dios y más cerca de la verdadera felicidad.

Es por esto, que si estás viviendo con rencor y no puedes perdonar, te reto a cambiar tu vida siguiendo el ejemplo que Jesús nos dio cuando dijo “perdónalos que no saben lo que hacen”. Deja de vivir en la amargura y en la tristeza, deja de hacerte daño recordado cosas del pasado. Recuerda que venimos a este mundo a amar y a ser amados.

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Analaura López

Mexicana. Lo que más me motiva es que cada día es una oportunidad para estar un paso más cerca del cielo. Me encanta salir con mis amigos, leer, ver series y viajar. Mi frase favorita es “Cuando algo duele significa que algo está creciendo” -P. Álvaro Corcuera LC

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