El seguimiento de Cristo es radical

El seguimiento de Cristo es radical

El próximo fin de semana es el aniversario de una pareja de novios. Hoy la vida de los dos, gira completamente hacia ese día y no dejan de pensar en que van a hacer de especial. La mujer lleva varias semanas trabajando en un marco hecho a mano con una foto de cuando se conocieron. Para ello, tuvo que consultar a un amigo de su papá, para que le ayudara con la fabricación del mismo. Faltó a algunos compromisos familiares para poder tener el tiempo necesario para terminar el marco. El hombre lleva dos semanas en clases de cocina para poder hacerle una cena romántica con la comida preferida de su novia. Salía del trabajo cansado e iba a las clases de cocina para llegar en la noche a su casa después de un día pesado. Los dos, prácticamente se han aislado de todo lo que había en su vida, enfocando todos los quehaceres de su vida ordinaria en esto, incluso se han retrasado en tareas de la universidad y han faltado a sus reuniones con sus amigos por poder darle a su pareja algo especial. Llega el momento del aniversario y los dos están muy emocionados de poder darle eso en lo que habían trabajado tanto. Cuando se ven y cada uno ve lo que el otro le preparó se emociona y le causa una felicidad muy grande poder compartir ese momento tan importante y ver el esfuerzo que había detrás del detalle.

Acostumbramos a prepararnos para momentos especiales en nuestras vidas como un cumpleaños, un aniversario, el nacimiento de un hijo, entre otros. Así también debemos prepararnos para recibir a Cristo en nuestras vidas, para recibirlo en la Eucaristía o en el momento de nuestra llegada al Cielo. Tenemos que trabajar en eso que le llevaremos, tenemos que llegar con las manos llenas y no vacías. Porque entre más llenas estén de obras buenas, más gusto le dará a Dios vernos llegar. Hay que dedicar un tiempo de nuestra vida para trabajar en eso, para ayudar a los demás, para estar preparados. Tendremos que sacrificar muchas cosas para poder darle lo mejor, habrá que negar las tentaciones, aceptar la pureza y la castidad para llegar limpio ante Él. Haremos muchas cosas en nuestras vidas para poder llegar con un corazón puro y con un regalo tan grande que hasta nos falten manos para agarrarlo.

Pregúntate: ¿Qué estás preparando para darle?

Dios, es Dios, es perfecto y omnipotente y si realmente creemos que Dios nos creó, debemos de darle todo, tenemos una grandísima deuda con Él. Si verdaderamente lo amamos, más a que todos y todo, hay que hacer lo posible por entregarle nuestra vida, nuestro tiempo, nuestro esfuerzo, nuestro cansancio. Después de hacer una experiencia fuerte de Cristo como lo es Search, es inevitable reconocerlo como Dios y querer hacer un cambio drástico en nuestras vidas para amarlo mejor. Es regresar a nuestra vida y empezar a hablarle a nuestra familia y amigos de Dios, sentarnos con nuestra pareja para decirle que vamos a empezar a vivir en castidad, llevar a un amigo a Misa, hacer una visita al Santísimo. Seguir a Cristo es romper las barreras de la sociedad y ser una persona diferente porque hemos experimentado Su amor. Ahora reconocemos que Dios no está sólo en la Eucaristía, si no que ahora está en nuestro trabajo, en nuestra universidad, en nuestros amigos, hasta en un vagabundo. Por eso la invitación al seguimiento de Cristo es RADICAL. No es a medias, no es a veces sí y a veces no, es todo el tiempo, en cada momento, con cualquier persona, siempre debemos de llevar a Cristo y preparar nuestra ofrenda para Él.

Cristo es el perfecto ejemplo de radicalidad, pues Él vino al mundo para morir por amor hacia cada uno de nosotros. Vivió el amor con radicalidad, hasta el extremo de morir humillado y crucificado. Si Él vino al mundo para enseñarnos a vivir y eso fue con radicalidad, hay que imitarlo. Amar hasta el extremo, amar hasta que duela, seguir a Cristo por amor.

“Conozco tu conducta: no eres ni frío ni caliente. ¡Ojalá fueras frío o caliente! Ahora bien, puesto que eres tibio, y no frío ni caliente, voy a vomitarte de mi boca.” Ap 3,15-16

Si no vivimos con coherencia y radicalidad, si somos tibios, ¡nos van a vomitar! ¡Literal! La Palabra nos invita a seguir a Cristo de una manera exigente, que llevemos Su mensaje a todos lados, que no tengamos puesto el uniforme de Cristo entre semana y el fin nos lo quitemos. Seguirlo y amarlo es siempre, en cualquier lugar. Y nunca desistir a Su amor, que estar pasando por un momento difícil no sea una razón para rendirnos, sino una razón más para seguir luchando. Porque ahí es donde más resalta la fe y la fuerza que proviene de Dios. Cuando las situaciones adversas de la vida no te quitan tu felicidad, porque la felicidad no proviene de algo, si no de Alguien. El seguimiento de Cristo es total, desinteresado y radical.

El Papa Francisco hace un mes nos hace una invitación a vivir con coherencia.

“Cuántas veces hemos escuchado, ‘pero para ser católico como aquel, mejor ser ateo’. Es ese el escándalo. Te destruye.” – Papa Francisco.

El testimonio de los católicos puede atraer o alejar a las personas de Cristo. Cuando vayamos ante Él para ofrecerle nuestro esfuerzo, sería muy valioso poder darle nombres de varias personas que por nuestro ejemplo lo hayan comenzado a seguir. ¿En qué estamos trabajando para darle a Cristo? Sigamos a Cristo con radicalidad y con coherencia, para que nuestro ejemplo sea siempre una invitación a los demás de querer seguirlo también.

Diego Treviño
Diego Treviño

22 años, estudiante, mexicano y regio de corazón. Orgulloso ex colaborador con ganas de transformar el mundo de la mano de Dios. Rema mar adentro y verás. No preguntes, sólo rema…

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