El Regalo Perfecto Para Decir “ACEPTO”

El Regalo Perfecto Para Decir “ACEPTO”

Quiero que te imagines el mejor regalo que alguien te puede dar. Eso que tanto te gusta y que habías deseado recibir desde hace mucho tiempo. Piensa en cómo se vería, que envoltura tendría, qué sentirías al verlo, qué cara pondrías. Imagínate también a la persona que está sosteniendo ese regalo, tiene que ser alguien que te ame mucho para darte algo tan especial, una persona que te conoce perfectamente y sabe cuánto lo vas a valorar y sobre todo, que se ha esforzado mucho para que lo tengas. En conclusión, sería el regalo perfecto, algo que esperabas recibir y que viene de la persona que más amas.

¿Qué regalo te imaginaste? Tal vez un celular nuevo, o el computador que tanto querías. Si pensamos que alguna de estas cosas puede ser el regalo perfecto y lo vamos a valorar y a cuidar porque lo esperábamos desde hace mucho tiempo, entonces ¿Por qué estamos descuidando el regalo más perfecto que podemos darle a esa persona que tanto amamos?

El mejor regalo que podemos dar y que nos pueden regalar, es un amor que esté dispuesto a luchar, que se tome su tiempo y que se entregue sin medidas ¿pero cómo logramos esto? La mejor forma de lograrlo es por medio de la castidad, la cual es la decisión de aprender a amar de esa forma. Preguntémonos ahora ¿Cómo estoy amando? ¿Realmente sé amar? A nuestras familias, a nuestros amigos, a las demás personas y por supuesto, ¿nos sabemos amar a nosotros mismos? ¿Cómo estamos amando a quienes tenemos más cerca? Es ahí donde aprendemos a amar realmente, donde se encuentra nuestra lucha diaria. Sí esperamos a que llegue esa persona para empezar a amar de verdad, no tiene ningún sentido, porque nos tenemos que fortalecer desde antes. Preparemos desde ya nuestro corazón para descubrir la grandeza del verdadero amor.

Estamos en una sociedad de inmediatez. Por ejemplo, si te regalan algo al instante en que lo pides, te emocionas de momento, pero después ya pierde su encanto y pronto quieres otra cosa. Eso pasa con el amor, queremos todo ya, no sabemos esperar, no educamos nuestra voluntad y por ende nuestras acciones son consecuencia de una decisión apresurada, de un descontrol por conseguir lo que nos hace “felices”. Para poder dar este regalo tan grande es necesario aprender a esperar, a preparar nuestro corazón y sobre todo a luchar cada día por alcanzarlo. Cuando te esfuerzas al máximo por conseguir algo, lo aprendes a valorar y cuando por fin llega, sabes que valió la pena todo el esfuerzo, ya no ves solo un simple regalo, sino que hay una gran lucha detrás.

Hace poco estaba hablando con un amigo sobre el tema. Le pregunte qué era para él la castidad, me dijo que era lo mismo que virginidad y que ya la había perdido hace mucho, que ya no tenia sentido y por lo tanto eso ya no era para él. Ahora, si la castidad es aprender a amar, entonces no existe ninguna condición para esto, cualquiera lo puede hacer, así tengas caídas, o hayas tenido; siempre vas a poder levantarte y empezar de nuevo.

Entendemos que la castidad no es sinónimo de virginidad sin embargo, las relaciones sexuales son un tema relevante, ya que ahí es en donde comienza nuestra lucha. Cuando tenemos relaciones sexuales, estamos entregando todo lo que somos a la otra persona (alma y cuerpo). Si no hay una madurez suficiente y si confundimos el ser desead@ por ser amad@ se convierte una relacion que gira entorno al placer, comenzamos a usar a nuestra pareja y ella a nosotros, y todo enmarcado en mi propio beneficio. Nos volvemos egoístas y dejamos de respetar lo que esa persona es. En nosotros solo queda un vacío muy grande, ya que no estamos amando a esa persona, solo la estamos usando.

Pero entonces, ¿Cuál es el amor que debemos aprender? ¿Ese amor perfecto? Indiscutiblemente es el amor de Dios hacia nosotros, pero ¿Cómo es ese amor? Primero, debe ser un amor libre, sin ningún tipo de ataduras, sin vicios que lo dañen. Es capaz de alcanzar una entrega total, de todo lo que son, cuerpo y alma. También tiene que ser un amor fiel, de pensamiento y de acciones. Y por último debe ser fecundo, es decir estar abiertos a la vida. Y dato curioso, esos son los votos matrimoniales: “¿Han venido aquí a contraer matrimonio por su libre y plena voluntad sin que nada ni nadie los presione?” (libre) “¿Están dispuestos a amarse y honrarse mutuamente en su matrimonio durante toda la vida?” (total) “Yo _te pido a ti _que seas mi esposa porque te amo y prometo serte fiel en lo próspero y en lo adverso, en la salud y en la enfermedad y amarte y respetarte todos los días de mi vida.” (fiel) “¿Están dispuestos a recibir responsablemente y con amor los hijos que Dios les dé y a educarlos según la ley de Cristo y de si Iglesia?” (fecundo)

A continuación voy a darte 6 tips que te permitirán prepararte para vivir este amor libre y total:

  1. Aprender a decir NO

Amar no es fácil, siempre se van a presentar situaciones que nos ponen a prueba y debemos aprender a enfrentarlas. La castidad es una virtud y como tal, es una cuestión de voluntad, de perseverancia y lucha. Cada día lidiamos con este tipo de situaciones y por muy pequeñas que parezcan, es ahí donde nos debemos fortalecer y aprender a decirle no a las cosas que pueden dañarnos, que limitan nuestra capacidad de amar y que nos dejan con una sensación de vacío. Piensa por ejemplo: cuando estás en una fiesta, cuando sales con tus amigos a divertirte y conoces a alguien que te parece atractivo o “churro” (como decimos en Colombia). Bailas y hablas toda la noche con esa persona, cada vez te va gustando más, hasta que llega el momento en el que debes decidir. Cuando ya los tragos están empezando a hacer su efecto y poco a poco el deseo de estar con esa persona es mayor, entonces piensa en ese instante qué es mejor para ti, ¿Realmente esa es la persona con la que puedes ser feliz y a la que esperaste para darle ese regalo? ¿O simplemente es una más a la que al día siguiente vas a querer olvidar? En estos momentos de duda es donde debemos luchar por tomar siempre la decisión que nos acerque cada vez más a ese “amor perfecto”. Decir no, forja tu voluntad, te va fortaleciendo y cada vez te va a parecer mucho más fácil.

  1. Valorar ese regalo

Para poder entregar ese regalo tan grande, primero debemos entender su valor. ¿Qué significa esto? significa que debemos entender que cada ser humano es muy valioso por el simple hecho de que fuimos creados a imagen y semejanza por Dios, el amor que tanto queremos entregar a otra persona tiene que comenzar por un amor propio.

  1. Saber que no estás solo

El entorno en el que nos movemos influye en gran medida a nuestro comportamiento. La presión social es uno de los factores que más miedo genera y que nos impide luchar por algo mejor. Tener un entorno sano donde encontremos amigos que están luchando por lo mismo que nosotros, nos ayuda a perseverar. Hay mucha gente que quiere vivir en castidad y que es testimonio de este amor tan grande. ¡Anímate a encontrar personas que compartan tu sueño!

  1. De la mano de Dios

Para mí ésta es la mejor herramienta, reconocer que solos no podemos y que hay alguien que es capaz de enseñarnos como debe ser el verdadero amor. Por medio de la Eucaristía (la mayor fuente de gracia), de la oración (por medio de la cual el Espíritu Santo nos alienta a vivir la pureza) y sobre todo, estando cerca de María (nuestra madre castísima), vamos a poder perseverar y estar más cerca cada día de recibir ese regalo.

  1. Después de una caída viene una levantada

Es obvio que ni tu ni yo somos perfectos, hemos cometido muchos errores y de por si, muchas caidas, pero sin embargo todos hemos experimentado en algún momento de nuestras vidas la infinita misericordia de Dios; que es mucho más grande que nuestras fallas y que siempre nos da una segunda oportunidad. No importa si te equivocaste, si tienes el corazón roto, Dios siempre va a estar ahí esperando por ti. Pídele la gracia de volver a empezar, de volver a armar ese corazón roto y poder ir por el camino del amor.

  1. Ser testimonio

Lo que más convence no son las palabras, es el testimonio de que si es posible luchar por esta decisión de amar. Cada historia de vida es diferente, lo que me ayuda a perseverar a mí, a ti puede que no te funcione. Así que te invito a encontrar lo que te ayuda perseverar, lo que te anima a esperar y a luchar día a día por un amor real y empezar a crear un testimonio de vida.

“ACEPTO” del hombre

Después de tantos días de lucha, tantas caídas y levantadas estás ahí, al lado de esa mujer con la que decides estar el resto de tú vida. Sabes, en el fondo de tu corazón que esos largos minutos del matrimonio no son el premio a tú lucha, sólo es el primer paso para continuar luchando, pero no por ella, sino con ella.

“ACEPTO” de la mujer

Ahora quiero que te imagines esta escena: Hay un corredor muy largo en el centro, a tu lado derecho puedes ver a tu familia sonriéndote, a tu izquierda están tus amigos de toda la vida, esos con los que has compartido tantos momentos. Ves a cada una de las personas que tanto amas, que te han visto crecer y te han ayudado a estar hoy aquí parado. Al frente ves la sonrisa más hermosa que jamás imaginaste, tu corazón comienza a latir con fuerza y tus manos empiezan a sudar, te sientes nervioso. Sin embargo, sabes que has esperado tanto tiempo este día que nada puede salir mal, todo es perfecto y más porque en este momento sostienes algo tan precioso, algo que has esperado poder entregar desde hace mucho, algo cuyo único fin es agrandar cada día más la sonrisa que tienes en frente. Los minutos pasan y tu felicidad aumenta, poco a poco dices todo lo que hay en tu corazón y recibes en tu dedo el símbolo de ese amor tan grande que sientes. Al mirar arriba ves a la persona que te ha acompañado desde siempre y que sin Él nada de esto tendría sentido, y justo en ese momento cuando dejas de mirar la cruz, ves al padre dándoles la bendición, a ti y a tu espos@. Esa es la mayor certeza de que lo que estás sosteniendo, ese regalo tan perfecto que guardaste durante tanto tiempo, ahora se lo puedes dar a la persona que más lo va a valorar y ese solo va a ser el final de un gran comienzo.

“La castidad no se trata de seguir una serie de reglas para no ir al infierno. Es querer el cielo para la persona que amas”- Jason Everet

Valentina Gutiérrez
Valentina Gutiérrez

Soy colombiana, estudio psicología. Nací el día de La Virgen de Guadalupe y ella me ha acompañado en cada momento de mi vida. Estoy enamorada de Dios y quiero aprender a amarlo cada vez más. Mi pasión es ver a Dios en los demás y servirle. Me encanta reírme, leer, escuchar música, viajar y me encanta el chocolate. Quiero luchar por hacer de mi vida una oración y cumplir por medio de ésta, la voluntad de Dios. “Porque donde esté vuestro tesoro allí también estará vuestro corazón” (Lc 12, 34).

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