El número uno en mi corazón

El número uno en mi corazón

¿Hay algo después de la muerte? Pregunta que se ha hecho el hombre desde su existencia. ¡A mí me daría mucho terror llegar al momento de mi muerte y saber que es el fin! Pero gracias a Cristo, hoy podemos confiar en que nos espera algo mucho mejor, algo por lo que vale la pena luchar. Tenemos que ganarnos el Cielo, siguiendo las enseñanzas de Cristo, renunciando a los placeres inmediatos del cuerpo. Ir en contra de todo lo que la sociedad vende como bueno. Todo aquello que parece bueno, en realidad es malo. Dejarle de caer bien a mis compañeros de escuela, porque soy “intolerante” al defender mis valores. Entonces, ¿Hay que dejar de vivir, para vivir después, cuando lleguemos al Reino de Dios?

Nietszche se dedicó a criticarnos (a los católicos) por esto mismo. Decía que el cristiano es como un camello, que cargando con una enorme joroba se dirige hacia el terrible desierto. Al ser el Reino de Dios una mentira, el cristiano carga con tantas creencias durante su vida que en realidad no vive. Sufre. Tiene un espíritu de esclavo.

Lo más lamentable, es que cuando alguien no está convencido, y no hace las cosas por convicción, por amor, sí llega a ser como un camello. Cuando imitamos al rebaño, es como ir vagando por el desierto, buscando agua para saciarnos, sin encontrarla. Siguiéndole la corriente a los demás, buscando plenitud en lo vacío. Dejando atrás nuestros deseos, con tal de encajar en un estereotipo, nos volvemos esclavos.

Pero te aseguro que un auténtico cristiano, que sirve a los demás, que tiene a Cristo como centro de su vida, realmente es feliz y cualquier sufrimiento es insignificante con la recompensa que Dios nos da. ¡Y justo la clave está en que podemos gozar del Reino de Dios desde ahora! Nietszche nunca lo pudo entender por qué no tenía una relación con Él que le permitiera disfrutar de los beneficios de formar parte de Su Reino.

El Reino de Dios ya está aquí. No es después de ésta vida. Podemos gozar de él desde YA. Es la Buena Nueva que Cristo vino a anunciar. Y si sientes que no recibes los frutos de pertenecer al Reino de los Cielos, es un excelente momento para que reflexiones si estás en el camino correcto.

¿Qué es lo que debo hacer para gozar del Reino de los Cielos?

  • Proclamar a Cristo Rey y Señor de tu vida. Es necesario dejar de voltear la mirada a tu pasado y tomar la decisión de dejarte guiar por Jesús.

    Nadie puede servir a dos amos; porque odiará a uno y amará al otro, o será fiel a uno y al otro no le hará caso.” –( 6, 24).

    La verdadera conversión no ocurre sino hasta que declaras a Cristo como tu Rey y Señor.

  • Renunciar al pecado. El pecado es como un paraguas que impide que caigan sobre ti las gracias y dones del Espíritu Santo. Rompe la relación con Dios. Es lo que aleja al Hijo Pródigo de la casa del padre, ¿Recuerdas? ¿Solución? La Confesión.
  • Cumplir la voluntad de Dios. Como cualquier reino, existen leyes. Pero éstas leyes no son simples reglas que impone Dios para prohibirnos cosas. Son una guía que nos llevan a la felicidad.

¡Dios nos da regalos por pertenecer a su Reino! ¿Acaso ese gran fin de semana cuando caminaste Search no lo fue? Al pertenecer al Reino de Dios, recibes los dones del Espíritu Santo y te llena de frutos, carismas y virtudes. Todas las herramientas para ser feliz. La Eucaristía es un gran regalo, es el alimento del alma, es Jesucristo mismo que quiso quedarse con nosotros para saciar la sed que tenemos de Él.

“El que beba del agua que yo quiero darle, nunca más volverá a tener sed. Porque el agua que yo quiero darle se volverá en su interior en un manantial que conduce a la vida eterna.” Jn. 4, 14.

Ahora, pertenecer al Reino de Dios no implica que no vayamos a sufrir, ni que ya no habrá desgracias. Pero teniendo a tu Dios, como tu amo y Señor, éstos sufrimientos tendrán sentido. Y poniendo tu confianza en Él, todo saldrá adelante. La posibilidad del mal también hace que un bien mayor sea posible. ¿Te gustaría formar parte de éste Reino? Dile a Jesús: Yo te declaro, Jesús, el rey de mi vida. El número uno en mi corazón. A ti yo te rindo todo lo que soy. Quiero darte siempre el primer lugar, porque tu eres el Rey, el Rey de mi Vida1.

 

 

Bibliografía:

  • El Rey de Mi Vida. Joan Sánchez y Río Poderoso, 2008.
Rodrigo Reyes Aspe
Rodrigo Reyes Aspe

Tengo 20 años, estudio Dirección Financiera en la Ciudad de México y me apasiona la NFL. Soy fánatico de los karaokes y puedo volverme loco con Game of Thrones. Mi parte favorita de mi relación con Dios es cuando paso tiempo con Él en la Hora Santa y me deja ver lo Grande que És cuando actúa en mi Vida.

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