El Cielo vale la pena

El Cielo vale la pena

“La vida con Cristo es una aventura maravillosa” San Juan Pablo II

Hace poco me invitaron al Pico Naiguatá, que a 2900mts sobre el nivel del mar es el punto más alto de la ciudad de Caracas, en el Cerro El Ávila, la montaña que sale en todas las fotos que alguna vez has visto de mi ciudad. Me dijeron que el sitio era espectacular, que desde arriba iba a poder ver la playa, la montaña, y la ciudad desde un solo punto, que iba a ver el atardecer más bello de mi vida, que iba a comer smores en una fogata, que iba a acampar bajo un cielo lleno de estrellas, que me iba a acostar a dormir sintiéndome la mujer más fuerte del mundo por estar tan arriba; en resumen: que sería el mejor plan para mis vacaciones. No hizo falta más nada para convencerme: Al día siguiente amanecí al pie de la montaña con un bulto de 15kg en la espalda lista para la aventura de mi vida.

Tenían razón, la vista desde arriba conmovió cada parte de mi ser, todo lo que allí se ve y se siente es uno de esos monumentos de Dios que te hacen agradecerle hasta la oportunidad de existir…. De lo que nadie me habló fue de la subida: Las 9 horas, 38 minutos y 20 segundos más largos de toda mi vida ¡El camino es dificilísimo! Llegue arriba mareada, con las piernas dormidas, los zapatos rotos, las manos rasguñadas, y cubierta en barro desde los pies hasta la cabeza. Aunque todo valió la pena, les confieso que por gran parte del camino pensé que no lo iba a lograr. Mientras veía a algunos pasar cargando sus bolsos con dignidad y sin una gota de sudor en la frente, yo desde el piso acostada con las piernas hacia arriba (comiéndome toda mi comida para que el bulto pesara menos) pensaba: “esto definitivamente no es para mí”.

Hay otro destino que es aun más cool que cualquier pico de cualquier montaña en el mundo: El Cielo.

El destino más grande al que puede aspirar a llegar un ser humano, el mejor premio, la mayor felicidad, el máximo estado para nuestra alma, lo más grande dentro de lo grande, es El Cielo. Es un lugar (o un estado) con el que me gusta fantasear: Como será mi llegada, mi recibimiento, como será ese abrazo con aquel que me creó y siempre ha estado esperando mi regreso, cuál será mi emoción al darme cuenta de donde estoy, como será ese encuentro máximo y verdadero con Cristo. Me lo imagino como la experiencia del amor de Dios -esa que sientes en tu corazón en los momentos más emocionantes de tu espiritualidad- multiplicada por un millón y para siempre. La máxima intimidad que tendrá tu alma con su creador será esa en la que Él te abrace y reconozca la grandeza de tu capacidad de amar en la tierra. Me lo imagino como el momento más pleno y feliz de mi vida, y sé que me quedo muy corta.

Por alguna razón, siento que entre nosotros poco se habla del camino, de la subida. A veces preferimos quedarnos con lo bonito del paisaje final, con la emoción de lo que nos espera, sin querer hacer referencia a la dura jornada para llegar ahí. Es momento de que hablemos de esa verdad incomoda: El camino al Cielo es difícil.

“Paradoja: Es más asequible ser santo que ser sabio. Pero es más fácil ser sabio” .- San José María Escribá de Balaguer

El camino al Cielo -también conocido como el camino de santidad- es un largo recorrido que a veces tendrá rocas que escalar, que será empinado y seco, dónde por momentos no verás el destino final. Algunos días la lluvia entumecerá tu piel, y en otros el sol la quemará. Te encontrarás con cíclopes y lestrigones, con luchas y retos que muevan cada fibra de tu ser. En el camino tendrás que hacer sacrificios, tendrás que caminar, correr y a veces arrastrarte. Tendrás que pelear a diario contra tus inseguridades y defectos para poder llevar una cruz al hombro que busque seguir a aquel que ya la cargó por ti.

“Si Dios te manda muchos sufrimientos, es un signo de que Él tiene grandes planes para ti y ciertamente quiere hacerte un santo” San Ignacio de Loyola

A pesar de que el camino puede y probablemente sea difícil, hay algo que tenemos garantizado: El camino al Cielo vale la pena, y TODOS podemos lograrlo.

“Dios nunca inspiraría en mi deseos que no puedan ser realizados, así que a pesar de mi pequeñez, puedo aspirar a ser santa” Santa Teresa de Lisieux

Entonces, si sabemos que será un camino difícil y a la misma vez estamos seguros de que queremos llegar arriba, lo más inteligente que podemos hacer es prepararnos bien para la aventura. Llenar nuestra mochila con herramientas que nos harán el camino más fácil y ligero, alimentarnos bien antes y durante la travesía, tratar de conocer el camino con fotos y mapas, pedirle compañía a amigos más fuertes que nosotros, y lo más importante de todo: Empezar a subir.

Toña Marturet
Toña Marturet

La canción “Maria Antonia tú estás loca” no me la escribieron a mí, pero dice bastante de mí. Estudio Ingeniería de Producción en la USB, trabajo, cosecho una relación personal con Dios, y trato de ayudar a quienes me rodean. Me encanta irme de misiones, leer, ver series de TV, dormir, salir a comer, y subir montañas . Escribiendo para esta página encontré mi musa. Mi misión es llegar al cielo con la mayor cantidad de personas posible a mi lado. "Ama y haz lo que quieras" - San Agustín

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