Dios me devolvió la Esperanza

Dios me devolvió la Esperanza

Si pudieras hacer un viaje por la mente de Mariana hace 8 meses, te darías cuenta que no se quería a sí misma. Todo giraba en torno a su novio, la rumba y el trago; importantes elementos para pasarla bien. Pero sobre todo, te darías cuenta de que no creía en Dios. Creció en una familia católica y estudió en un colegio católico y, aunque Dios estaba presente en su vida, no pensaba que fuera importante. Era una católica ‘no practicante’.

 

 

Hablemos un poco de esa Mariana de antes. Hace 3 años empezó un noviazgo y desde el principio hubo relaciones sexuales. Ella creía que esto la hacía sentir bien pero, después de un tiempo, se dio cuenta de que había cosas que la incomodaban, como por ejemplo que él fuera muy confianzudo con sus amigas. Varias veces se lo dijo pero él no iba a cambiar. Además, había algo que la incomodaba mucho más: el sexo, el cual SIEMPRE imperaba en la relación. Él era muy dominante y siempre lograba lo que quería. Ella pensaba que si no lo satisfacía sexualmente, él se iba a enojar o, peor, la dejaría. Su relación se fue deteriorando hasta que Mariana, después de mucho tiempo, acabó con ella. Entendió que este hombre no iba a cambiar. Fue muy doloroso dejarlo por el fuerte vínculo que el sexo había dejado.

 

 

Pasaron 2 meses en los que vivió cosas nuevas como tener amigos propios (sus amigos siempre fueron los de su exnovio) y aprender a ser más independiente. Sin embargo, sentía que le faltaba algo que nadie podía llenar. Después de 2 meses de haber terminado, Mariana volvió con su novio.

 

 

Tan solo 2 semanas después, a Mariana le cambió TOTALMENTE su vida. Una situación familiar en la que Dios se hizo muy presente hizo que por primera vez en su vida pensara: “¡Dios SÍ EXISTE!” Era la primera vez que oraba con fervor y pensaba de forma distinta. No creía que esto estuviera pasando. Sí, sucedió porque ese día tenía que conocer a Dios, saber que ÉL siempre había estado con ella, que tiene un poder infinito que NADIE puede vencer, que con Él todo es mejor y sin Él la vida no vale la pena.

 

 

Desde ese momento, Mariana empezó a cambiar, a ver la vida de otra forma. Cuando estaba con su novio le negaba tener actos sexuales. No sabía por qué, pues siempre pensó que estaba bien y nunca la incomodó de otra manera que no fuera física, siempre lo había evadido pero no porque se sintiera mal, sucia y pecadora haciéndolo. Pero ahora sí. Quiso buscar ayuda para resolver la confusión por la que estaba pasando. En la primera persona que pensó no fue ni en un psicólogo, ni en un terapeuta. No, ella pensó en una persona que realmente pudiera resolverle tantas dudas. Buscó una consagrada del Regnum Christi. Ella nunca la juzgó por sus malos actos, al contrario, la guió por el camino correcto y le mostró cómo podía vivir de otra manera. Por primera vez, Mariana pensó en la castidad como opción de vida. Al principio pensó que era la única manera de evadir el sexo, pero después fue entendiendo que vivir la castidad vale la pena, no solo porque respetas tu cuerpo, sino porque vives el amor verdadero en un noviazgo. Descubrió en la castidad un potencial increíble de amarse y ser segura de sí misma. Decidió terminar la relación tormentosa que tenía para convertirse en la persona que es hoy.  

 

 

“Mariana, Search es para ti, tienes que ir”, le dijo su Directora Espiritual, la consagrada del Regnum Christi. Ella, sin pensarlo, se inscribió. Estaba llena de expectativas: “Allá voy a conocer gente que vaya por el mismo camino que yo”, “voy a encontrar las respuestas que necesito”. Cuando ese fin de semana terminó, Mariana quería servir. Solo tenía una meta trazada en su corazón: buscar a Dios todos los días. Y se preguntarán: ¿Después de Search, cómo cambió Mariana? Pues entendió que no solo el sexo es una forma de degradar su cuerpo sino que los tatuajes, los anticonceptivos y la vestimenta también lo son, y que todo esto daña el plan de Dios y afecta su naturaleza humana.

 

 

Search le permitió tener amigos verdaderos y entender muchas cosas. Entendió que quiere vivir para servir y que no está sola. Aprendió que este camino es más estrecho, tiene obstáculos e incomprensión, pero se recorre con un corazón lleno y feliz. También aprendió que Dios no habla por medio de palabras, sino de personas y situaciones; pero hay que saber descubrir sus señales. ¿Cómo? Orando. Pero, ¿qué es orar? Buscar a Dios, un amigo que siempre te escucha.

 

 

Hoy en día Mariana es una mujer alegre y segura de sí misma, con dudas como cualquiera pero con confianza en que los planes de Dios son los mejores para su vida. Es una mujer que no necesita de novio, rumba, ni trago para ser feliz; que es feliz viviendo la castidad como el camino para encontrar el verdadero amor. Y, sobre todo, es una mujer que le agradece a Dios por haberse mostrado como lo hizo y que nunca cambiaría la historia, porque así lo quiso Él y así fue como entró a su vida para quedarse.

Mariana Mejia
Mariana Mejia

Soy Mariana, tengo 20 años, estudio Ingeniería de Diseño de Producto, me gusta mucho hacer manualidades, que me pongan retos creativos y disfruto mucho estar con las personas. Cada día intento acercarme cada vez más a Dios a través de los apostolados y las personas que me rodean, porque todos los días Él te enseña algo nuevo.

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