Diagnóstico: Insuficiencia de amor

Diagnóstico: Insuficiencia de amor

Han pasado ya 11 meses del año, y con ello, un año más de nuestras vidas. Haz un alto en tu día, piensa un poco y haz una reflexión de cómo ha sido hasta ahora.

¿Qué ha habido en tu año?

¿Cosas buenas? ¿Cosas malas? ¿Alegrías? ¿Muchos problemas? ¿Alguien te ha lastimado? ¿Haz lastimado tú a alguien? ¿Haz descuidado algo? Creo que todo el tiempo nos preocupamos por muchas cosas y descuidamos una que es esencial: el corazón.

Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; porque de él mana la vida. Prvb 4:23

¿Qué pasaría si hoy te hicieran un Rx del corazón? ¿Qué saldría en tu radiografía? ¿Estarías dispuesto a que los demás lo vieran?

Si tú, como muchos, lo haz descuidado, tal vez tienes un diagnóstico parecido a estos:

Corazón paralizado: nada le mueve, nada lo hace vibrar, va por la vida sin latir. Parece que alguien lo hubiera apagado y no ama más.

-Corazón seco: no cosecha nada. Por más que siembras cosas en estos corazones, al final la semilla no germina. Parece que le faltan litros y litros de amor.

-Corazón arrogante: ni él solo se aguanta. Todo lo sabe, todo lo ha pasado y vivido y parece no haber cabida para más.

-Corazón polarizado: ni los rayos del sol entran. Se ha escudado de tal manera que ni lo malo ni lo bueno entran en él.

-Corazón percudido: ante la suciedad del pecado, cada vez se desgasta más. Hay manchas por cualquier lado y apenas se distingue aquello bueno que había en él.

-Corazón indiferente: ante el día a día, no pasa nada. Así le busquen, le quieran, lo traten bien o mal, no pasa nada. Parece que todos los días son iguales.

-Corazón flojo: la vida le pasa de largo, al igual que todos. No se asombra ante nada, parece no haber reacción alguna. Nada le mueve a hacer algo por los demás, ni por él mismo.

Tal vez te sientas identificado con un poquito de cada uno, o tal vez ni siquiera te acordabas que estaba ahí. Tu diagnóstico, al parecer, es que tu corazón padece insuficiencia de AMOR. A todos nos pasa que llega un momento que se nos olvida que al corazón también hay que echarle gasolina, que al corazón también hay que cuidarlo, porque si no tiene amor, se va paralizando. Si durante todo el año, no te ocupaste por él, no te preocupes que justo empieza la mejor temporada para arreglarlo: El Adviento.

El especialista del corazón te está esperando, tu cita está lista para arreglar cada una de tus heridas, de tus raspones, de tus cicatrices; e irle dando forma a aquél corazón que un día estaba como nuevo. Él quiere renovarlo, acomodarlo, moldearlo y dejarlo listo para nacer ahí. Solo está esperando que TÚ quieras. Que tú le des el SÍ! Que estés dispuesto a que Él vaya quitando y poniendo a su gusto, pues quién mejor conoce tú corazón que Jesús. Dale la oportunidad de hacer un corazón nuevo, un corazón lleno de amor, un corazón FELIZ.

Os daré un corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. Ez 36:26

Te dejo unos tips para que hagas de tu Adviento, la mejor época del año.

  • Examínate, nadie sabe qué tiene si primero no se revisa. Sé muy sincero y date un tiempo para analizar cómo está tu vida y ver que es aquello que debe cambiar.
  • Agradece, todo lo bueno que Dios te da, pero que ante las prisas del día no te detienes a ver o ya te has acostumbrado.
  • Busca, medios concretos para acercarte a Dios. No esperes a que Él lo haga todo.
  • Sé generoso, regala tiempo y busca a quién puedes ayudar. Seguro hay algo que te sobra en tu casa y puedes donar a alguien más en estas épocas.
  • Reconcíliate con alguien a quien hayas hecho mal o le hayas ofendido en algún momento.
  • Sé coherente, que tus palabras coincidan con tus actos.
  • La más importante, AMA. Ama en actos sencillos, ama a quienes están cerca, ama aún en tu egoísmo, ama hasta el extremo.

“Ama hasta que te duela. Si te duele es buena señal.” Madre Teresa.

Que el adviento cure tu insuficiencia de amor del corazón y Jesús pueda nacer feliz en él.

Rebeca Llamas
Rebeca Llamas

Mexicana, trabajo en ASUA en la Universidad Anahuac, y vivo enamorada de Dios. Mi vida es un viaje y Dios lleva el volante, yo solo disfruto. Soy fan del tennis, de los atardeceres y del amor maternal de Maria. Los abrazos, las sonrisas, y los pequeños detalles, el mejor regalo. - "Que nadie venga a ti, sin irse mejor y más feliz" -MT

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