¿Carisma?

¿Carisma?

¿Cuántas veces hemos escuchado la palabra CARISMA? ¿Qué es el carisma? ¿De dónde nace y qué quiere decir? Habremos muchos de nosotros que hemos escuchando definiciones que no nos terminan de hacer sentido, ya sea por su complejidad o simplemente por no estar acostumbrados al término. Un carisma, en términos de Leyman, es la forma en la cual seguimos a Cristo – la forma en el seguimiento. Los carismas están orientados para el servicio de la Iglesia, al bien de los hombres y a las necesidades del mundo. (Lumen Gentium 12; cf. AA 3)

Existen un gran número de carismas aprobados por la iglesia: por medio de la justicia social, santificación en el trabajo, con los pobres de los pobres; existen decenas, sino es que cientos de carismas aprobados. Lo que me llama mucho la atención es que muchos católicos tomamos el camino cómodo. Dejamos a un lado la búsqueda del carisma personal y lo sustituimos por un carisma institucional. EL SEGUIMIENTO DE CRISTO ES PERSONAL. Si Cristo es infinito, la forma de seguirlo debe serlo también. Apoyémonos de los carismas institucionales pero siempre y cuando la intención sea el ir más allá. No debemos quedarnos en ese escalón si queremos seguir de cerca de Cristo.

“Tenemos que tener la inteligencia para poder ser aprovechados para el servicio a los demás” (Francisco, 2016).

Aprovechar esos talentos que a cada uno se nos fueron dados y ponerlos a que rindan fruto. Para poder entender como podemos ayudar a la iglesia con nuestro carisma personal tenemos que tener muy claro cuales son las necesidades actuales. Preguntémonos como es la realidad en la que vivimos y que se necesita para mejorarla. No podemos vivir en el pasado, ni podemos seguir proponiendo soluciones del pasado. Ante las necesidades actuales, soluciones actuales. Así como no se pasa un examen por rezar el rosario, sino estudiando; tampoco se resuelve la pobreza y la injusticia bajo ese mismo principio. Ante los problemas políticos, hacer política; ante los problemas económicos, propuestas económicas; ante fracturas sociales, reconstrucción del tejido social; ante problemas ambientales, soluciones ambientales. Así hay que enfrentar todos los problemas que se presentan, siempre pidiendo el impulso del Espíritu Santo en nuestro modo de proceder.

Con esto en mente, hacer un examen de conciencia puede ser mas trascendental que la misma oración. Una vez identificando el carisma propio, nos daremos cuenta que:

No caminamos ni solos ni cómodos, caminamos con «un corazón que no se acomoda, que no se cierra en sí mismo, sino que late al ritmo de un camino que se realiza junto a todo el pueblo fiel de Dios». Caminamos haciéndonos todo a todos con tal de ayudar a alguno (Francisco, 2016).

Bibliografía

Francisco, S. (2016). Jesuit General Congregation 36. Rome.

Lumen Gentium 12; cf. AA 3

León Vertiz
León Vertiz

Soy de Guadalajara, México, me apasiona el poder contribuir con la reducción de la pobreza, el cambio climático y el aumento de la justicia social. La educación es la base del progreso, amar y servir la base de la vida. Emprendedor y alpinista.

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