Ahora y Siempre, Tu Dios es más grande

Ahora y Siempre, Tu Dios es más grande

Ahora que el mundo pareció detenerse, que estamos más vulnerables que nunca, que el miedo y la incertidumbre invadieron nuestros hogares; ahora que no parece haber salida, que tememos por nuestros seres queridos, por nuestro país, por la humanidad entera; ahora que lo que nos era familiar como salir a trabajar, ir a la escuela y abrazarnos se convirtió en peligro y la desesperación por saber hasta cuando o cuántas víctimas o que pasará después nos persigue. Ahora es tiempo de regresar a lo importante.

 

Quisiera que te detuvieras un momento y pienses, antes de la cuarentena ¿Cuándo fue la última vez que le dedicaste tiempo a tu familia? y no hablo de una comida normal de todos los días, no, tiempo en serio ¿Cuándo fue la última vez que escuchaste a tu mamá? ¿Sabes cómo se siente? ¿Qué le preocupa? O tu papá ¿Conoces lo que mueves su corazón? ¿Qué lo motiva? ¿Es feliz?, son preguntas muy profundas que parecería que muchas veces las damos por hecho porque “conocemos a nuestra familia desde siempre”, pero yo te pregunto ¿Verdaderamente los conoces? Y te pregunto esto no con el afán de hacerte sentir mal, sino como una invitación, una oportunidad para regresar a lo básico. Puede ser muy difícil, si, no estamos acostumbrados a la extrema convivencia, pero es ahora en cuaresma que ejercitando nuestra caridad en casa, preparamos nuestro corazón para unirnos a la pasión, muerte y resurrección de Jesús en Semana Santa.

 

Recordemos que estamos próximos a Semana Santa y que a pesar de las circunstancias, el llamado a vivirla como se debe es el mismo, la misión sigue siendo la misma, preparemos nuestro corazón desde casa que es muchas veces el lugar en el que más trabajo nos cuesta ejercer nuestra caridad.

 

Aquí quiero dirigirme a todos los misioneros del mundo, sé que es duro no poder salir a misionar, que tal vez estás eran tus primeras misiones y te hacía mucha ilusión, o regresabas a aquel pueblo que amas y que te acogió el año pasado o era tu primer año como responsable y te rompió el corazón leer la noticia de que se suspende la Megamisión esta semana santa, pero a ti misionero te quiero decir que la misión sigue, lo único que cambia es el escenario. Y que es el tiempo perfecto para misionar a aquel familiar que a lo mejor está alejado, que con tu testimonio puedes mover el corazón de tu padre que tal vez no ha logrado hacer su propia experiencia del amor de Dios y con el servicio y amor puedes hacer que tu madre sienta consuelo en su corazón por la preocupación de la situación del mundo. Gracias a Dios los misioneros son apóstoles creativos y hoy se nos ofrece la oportunidad de ser misioneros extraordinarios al inscribirnos en línea y con todos los recursos posibles vivir la Semana Santa con el mismo ardor y fe que siempre. 

 

Sigamos el ejemplo de Santa Teresita del Niño Jesús que estando en un convento y sin poder misionar por su estado de salud , llegó a ser la patrona de las misiones y “pasó su cielo haciendo el bien en la tierra” y alcanzó la santidad por medio de la sencillez y la perfección en las cosas pequeñas.

 

Aprovechemos el estar en casa para que nuestra oración sea mucho más profunda y sentida, recordemos a los misioneros que si saldrán de sus casas a misionar, a todos los sacerdotes que estarán más expuestos, a todos los pueblos a los que no se podrá visitar este año, a todos los médicos y enfermeros de mundo que pasarán la Semana Santa luchando contra el virus, a todas las almas que se irán del mundo, a todas las familias que perderán algún familiar y con mucha fuerza elevemos nuestra oración con la seguridad de que Dios la escucha y nos acompaña en el silencio.

 

Por otro lado, recordemos que el distanciamiento físico no significa distanciamiento emocional, que con la tecnología nos podemos mantener en contacto y te invito a que pienses en la cuarentena de los más necesitados, si está en tus posibilidades ayudar creo que sería muy bueno pensar en aquellos que no la están pasando bien económicamente por el impacto en la economía que el covid está teniendo en nuestro país; y también en los más necesitados de corazón, piensa en aquellos que se encuentran solos y necesitan palabras de aliento, piensa en tus abuelos, en aquel amigo que sabes que en su propia casa se siente solo y dale un nuevo sentido a tu cuarentena, ponle un propósito, que no se te pase la vida esperando a que esto acabe porque no habrás aprendido la gran lección.

 

Quiero compartirles una frase de un sacerdote legionario que la verdad no conozco pero lo sigo y admiro y dice así “Que el encierro de la cuarentena no te encierre el corazón: sé libre de salir de ti mismo y ama a manos llenas” que importante es escoger ser libres en estos tiempos, porque ser libre es eso, una decisión, grandes mártires como San Maximiliano Kolbe aún en un campo de concentración decidieron ser libres y en efecto lo fueron, porque esa libertad de espíritu no depende de nadie más que de ti y en esa libertad salir al encuentro de Dios para descubrir a la luz del espíritu quiénes somos realmente y darnos a los demás.

 

Es inevitable pensar en la situación que atravesamos ahorita y no sentir angustia, leer las noticias y llorar, pensar en todos los afectados, ¿Tendrán familia? ¿Se habrán podido despedir? ¿Murieron con paz en su corazón? ¿Alguien los acompañaba? Y pensar en el dolor de las madres que perdieron a sus hijos, hombres y mujeres que perdieron a sus esposos o esposas, hermanos que se vieron por última vez al ingresar a un hospital sin saber que sería la última vez. Pero aquí es cuando te digo NO PIERDAS LA ESPERANZA, Dios está con nosotros más que nunca, nos abraza en medio del dolor, si sientes desesperanza aférrate en la oración a María y pídele que ruegue por ti para que Dios te conceda el don, porque sin esperanza habremos perdido el sentido de nuestra vida.

 

Ahora que todo parece oscuro, los hogares se convierten en capillas de adoración, los hijos vuelven a sus casas, los padres escuchan a sus hijos, los héroes usan batas y pijamas quirúrgicas, hasta el doctor que se consideraba ateo se encomienda a Dios, muchos mártires en hospitales deciden donar su respirador para salvar a alguien más, los jóvenes se unen virtualmente en oración por el mundo, los abuelos pueden ver a sus nietos en sus celulares, los sacerdotes, consagradas y miembros del clero unen fuerzas para llegar a cuanta más gente sea posible.

 

Ahora que estamos uniendo fuerzas para sobreponernos a la adversidad, ahora que la lucha es cada vez más difícil pero nos hacemos cada día más fuertes.

 

AHORA Y SIEMPRE TU DIOS ES MÁS GRANDE.

 

 

Mensaje del Papa Francisco:

“ Señor, bendice al mundo, da salud a los cuerpos y consuela los corazones. Nos pides que no sintamos temor. Pero nuestra fe es débil señor y tenemos miedo. Mas tú, Señor, no nos abandones a merced de la tormenta. Repites de nuevo: “no tengáis miedo” (Mt 28, 5). Y nosotros junto con Pedro, “descargamos en ti todo nuestro agobio, porque sabemos que tu nos cuidas” (Cf. 1 P 5,7)”.

 

Montserrat
Montse andrade

Soy Montserrat Andrade Santandreu, soy de Villahermosa, Estudio Negocios Internacionales, soy misionera y estoy locamente enamorada de Cristo y enternecida por el amor de María. Trabajo todos los días para algún día alcanzar el cielo y llevarme a cuanta gente pueda en el camino. Todo es obra de Dios, Él grande y yo pequeña.

No Comments

Sorry, the comment form is closed at this time.