Unificar mi vida en Cristo

Unificar mi vida en Cristo

Que tan fácil es decir “sí” cuando sabemos los beneficios que obtendremos al momento de saber todo lo que implica nuestro “sí”. Sin embargo, ¿Por qué al momento de no saber nada, de tener que confiar, nos tiembla la voz?

 

¿Por qué nos cuesta tanto darle el “sí” de todo corazón a Dios? Tenemos el mejor ejemplo; una mujer, de tan sólo 15 años, se entregó completamente a Él sin pensarlo. “Yo soy la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra.” (Lc 1:38) Se dió a Cristo en su totalidad; no por que era su esclava sino porque le entregaba su voluntad, su amor y su vida. María puso su libertad a Su servicio y confió su dignidad a Él. Y gracias a que María dió un sí tan decidido, gracias a que vivió su vida por y para Él, Dios pudo cumplir Su promesa de salvación, una promesa que prueba la fidelidad de Su amor y como “no hay nada imposible para Dios.” (Lc 1:37)

 

Nosotros no tenemos el corazón de María; probablemente, nos cuesta dar el “sí” por qué nos da miedo la incertidumbre, nos da miedo el perder el control de nuestras vidas, pero si Dios nos creó Él nos conoce mejor que nadie y por consecuencia Él sabe lo que es mejor para nosotros.

 

Al momento de entregarte plenamente a Él, pones tu confianza en Sus decisiones, que son las correctas aun cuando a veces no lo entiendas. Debe de existir la certeza en el corazón de que Dios es bueno y Él sabe el porqué de todo.

 

Confiar cuesta, pero confías en Dios porque sabes que aparte de ser bueno, “Dios es amor” (1 Jn 4:16) y te creó por amor con la única finalidad de hacerte feliz y darte la felicidad máxima al llegar al Cielo. Dios no te necesita, pero por amor, Él quiere necesitarte.

 

Él conoce tus peores secretos, tus debilidades, tus penas; Él sabe que eres de lo peor y aun así quiere estar contigo; aun así, derramó Su preciosísima sangre por ti y solamente por ti. Aun conociendo tus imperfecciones, te dice “me encantas” y ama esas imperfecciones que te hacen necesitarlo más. Y al conocerte tanto, sabe de lo que eres capaz de hacer, capaz de dar; y si te está invitando a algo es porque Él sabe que tú puedes.

 

Su invitación no tiene que ser a dejar tu casa y seguirlo; sino que dentro de tu casa seas la luz que Él necesita; que lleves tus experiencias de Gracia a los demás y que así los demás lo encuentren a Él en ti. Estás llamado a tener una fe activa, una fe sin miedo al qué dirán; una fe que te da confianza al saber que Él manda, y no por ser dictador sino porque tú dejas que Él mande en tu corazón.

 

Cristo ha venido a darle sentido a tu vida, ha venido a enseñarte que existe el amor y la vida eterna; ha venido a “traer fuego al mundo” (Lc 12:49) y ahora Cristo necesita que prendas fuego al mundo entero, pero de Su mano.

 

¿A qué temes que sea más grande que Dios?

Elsa María Kalifa
Elsa María Kalifa

Soy regia, soy creativa, soy feliz, soy misionera, soy cariñosa, soy apasionada, soy Su guerrera; soy Sus manos, pies, ojos, boca y corazón, soy toda Suya. #SoyRC

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