Quiero un estadio lleno

Quiero un estadio lleno

¡Quiero un estadio lleno!

Cuando estaba en el ECyD mi responsable solía hacer una composición del lugar que me ha marcado toda la vida, el me pedía que cerrara los ojos y me imaginara el día de mi muerte. Y que de pronto, abría los ojos y me encontraba en medio de un estadio de fútbol (siempre me imaginé la Bombonera) lleno de personas coreando mi nombre: “¡Jose! ¡Jose!”, y de repente aparecía un señor vestido de blanco y con una larga barba blanca (aun no entiendo porque describimos a Dios así) que me decía: “todas estas personas en el estadio, están aquí porque me conocen gracias a ti”.

Esta imagen me ha marcado mucho porque es la respuesta a una pregunta que todos deberíamos hacernos: ¿Cómo me gustaría vivir?

Hoy en día es algo deprimente ver las noticias relacionadas a los casos de violencia, pobreza, injusticia social, corrupción y demás. A veces sentado en un sofá viendo esto, nos podemos sentir inútiles al pensar que no podemos hacer nada para contrarrestar tantos males que hay en todo el mundo. O bien, deberíamos pausar un momento lo que hacemos y preguntarnos ¿Qué estoy haciendo yo para contrarrestarlos?

Cristo durante su vida pública se dedicó al servicio de los demás, Mateo 20:28

“como el hijo del hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos”.

Y ahora que estamos muy cerca de Semana Santa se me viene a la cabeza el momento en el que Cristo lava los pies a sus apóstoles en la última cena, tantos momentos de su vida en los que se dedicó al servicio del prójimo.

Este es el ejemplo que debemos seguir todos, como también el de aquellos héroes que no se quedaron lamentándose por los problemas del mundo sino hicieron algo para mejorarlo, como San Juan Pablo II, Beata Teresa de Calcuta, Nelson Mandela y muchos más. Esto nos demuestra que a lo largo de la historia, siempre ha habido problemas, pero en su momento ha existido personas dispuesta a hacer algo por ello.

Seremos personas auténticas en la medida en que sepamos servir y ser útiles al prójimo. Cuando podamos apartarnos de hacer siempre lo que sea más conveniente para nosotros, y pensar que siempre podemos hacer un poco más por los demás. Esta es la conversión que nos pide Cristo. Solo una sociedad de hombres con actitud de servicio será capaz de contrarrestar tanto mal y construir un nuevo mundo de hermanos.

“La gente que está lo suficientemente loca como para pensar que puede cambiar el mundo, es la que lo hace” – Steve Jobs.

Hace un par de días mandé a un amigo una noticia lamentable de violencia y su reacción fue preguntarme ¿por qué pasan estas cosas en el mundo? Yo solo pude responderle: porque vivimos en un mundo que no conoce a Dios. Pero nosotros, que hemos tenido la gracia de conocerlo, tenemos la responsabilidad de presentárselo a los demás. Así como cuando nos vamos de viaje o nos ha pasado algo llamativo, queremos contárselo a todo el mundo en la universidad, trabajo, fiestas; así debemos hacer con Dios, llevar ese amor que tan feliz nos hace a tanta gente necesitada de Él, en el lugar que sea. Ya que al día de partir seremos juzgados por la caridad, lo que hemos amado y dado a los demás, por cuanta gente haya en nuestro estadio.

Así que, mi invitación es al hacer una pausa en nuestras vidas y preguntarnos ¿Qué estoy haciendo, desde ya, para llenar mi estadio? A pararse del sofá, dejar de hacer ruido y quejarnos como patos, sino elevarnos como águilas; saber callar y actuar. Al final de todo, como dice el Papa Francisco:

“Nunca he visto un camión de mudanzas detrás de un cortejo fúnebre, nunca. Pero existe un tesoro con nosotros, un tesoro que nadie puede robar, que no es lo que hemos ahorrado si no lo que hemos dado a los demás”.

Si podemos decir que estamos locos por querer cambiar el mundo, y aparte tenemos a Cristo. ¿Quién contra nosotros?

José Lam
José Lam

Estudio Ingeniería Industrial en la Universidad de Costa Rica, pero soy un venezolano “Pura Vida” (como dicen los ticos). No hay nada mejor que una pelota, cualquier deporte relacionado con esta lo juego y lo sigo, tan aficionado del fútbol que hasta digo que soy entrenador. Me gusta ayudar en lo que me apasiona, así me apasiona ayudar. Si algo me caracteriza, o al menos eso dicen de mí, es llevar a Cristo a donde sea que vaya y haga lo que haga. Es la mejor manera de servir y ser feliz. Mi sueño es llenar mi estadio antes de partir.

No Comments

Sorry, the comment form is closed at this time.