Llamada Perdida

Llamada Perdida

Imagina que tienes una llamada perdida de alguien que quieres mucho. Lo más lógico sería regresar la llamada o enviar un WhatsApp.

 

Dios nos habla TODOS los días y a veces por el ruido del mundo no logramos escucharlo. Pero si te lo propones podrás recibir esa llamada en el momento preciso. Si ha estado llamando y no has podido contestar, no tengas miedo. Regresa la llamada que es para hacerte una invitación muy especial. Dios nos está esperando. ¡Únete al movimiento!

 

“Necesitamos santos sin velo, sin sotana. Necesitamos santos de jeans y tenis”.

 

Dios nos invita a ser santos de jeans y tenis, ser jóvenes que no tengamos miedo a la santidad. Buscarla en todo momento, pero lo más importante, que seamos un medio para acercar a más personas a Él. Nosotros los jóvenes, tenemos la misión de ser quienes compartan el mensaje, ayudar a más personas a que se acerquen.

 

Cualquiera puede ser una herramienta o un medio para llegar a Dios, no tengas miedo ni inseguridades. La santidad no consiste en que hagamos cosas extraordinarias, consiste en nuestro esfuerzo de todos los días.

 

Todos somos CAMINANTES, buscando llegar al Cielo. El camino que recorremos todos los días es difícil por la gran cantidad de tentaciones, sin embargo, un santo es esa persona que a través de todas las adversidades busca a Dios y confía en Él. Pero lo más importante es que nosotros tenemos la capacidad de contagiar a los demás, tanto de lo bueno como de lo malo. Los jóvenes debemos vivir nuestra vida contagiando a los demás el amor y la Palabra.

 

No tengamos miedo a ser santos. Todos estamos llamados a la santidad, que no consiste en hacer cosas extraordinarias, sino en dejar que Dios obre en nuestras vidas con Su Espíritu, en confiar en Su acción que nos lleva a vivir en la caridad, a realizar todo con alegría y humildad, para mayor gloria de Dios y bien del prójimo”.- Papa Francisco

 

Lo más complicado al querer vivir una vida según las enseñanzas de Jesús, es la coherencia. Lamentablemente, el mundo muchas veces va en contra de nuestra fe.

 

¿Cuántos de nosotros hemos visto esa llamada perdida y no la hemos devuelto nunca?

¿Cuántos de nosotros hemos dejado pasar una oportunidad para hacer el bien?

¿Cuántas veces hemos dejado de hacer lo correcto solo por el miedo al “qué dirán” los demás?

¿Cuántas veces dejamos pasar oportunidades para visitar al Santísimo por hacer otra actividad?

 

Tristemente, alguna vez hemos fallado en la fidelidad o en la coherencia. Pero cuando nos proponemos a seguir a Dios ante todo sin miedo a ser juzgados, nos damos cuenta de que Él actúa en nuestra vida.

 

Muchas veces es muy difícil, porque somos juzgados por la propia familia o por las mismas amistades que no han logrado entender esa relación personal con Dios. Pero no hay que preocuparnos, una de las bienaventuranzas nos dice que no tengamos miedo a ser “mochos” pues tendrá una recompensa y todo suma para nuestro camino al cielo:

 

“Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos. Dichosos ustedes cuando les insulten y los persigan y los calumnien de cualquier modo por mi causa. Estén alegres y contentos, porque su recompensa será grande en el Cielo” (Mt 5, 10 -12)

 

Los miembros del Regnum Christi somos parte de un movimiento que busca llegar a más personas. Que busca el bien de la Iglesia y de los demás. Todos y cada uno de nosotros fuimos llamados a esta misión, porque Dios nos ha dado talentos que hay que explotar al máximo para dar frutos.

 

En la casa de Reino de mi ciudad, hay un mural enorme con una frase del Papa Francisco que nos lo recuerda todos los días: “No entierren sus talentos, no tengan miedo de soñar cosas GRANDES”. El cambio comienza con nosotros, con unos cuantos que no tenemos miedo de soñar cosas grandes ni de luchar por acercar más a otros a este movimiento.

 

La próxima vez que tengamos una llamada perdida, devolvámosla de inmediato pues es Dios buscándonos para poder ayudar a otros a volver a Él.

 

 

Ana Lavalle Alonso
Ana Lavalle Alonso

Mujer mexicana, apasionada por la vida y fiel seguidora de Cristo

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