La cúspide de la pirámide

La cúspide de la pirámide

Piensa cuantas veces en los últimos días has pasado tiempo de calidad con tu familia. La familia es el lazo de unión más fuerte, pero al mismo tiempo hay muchas familias que pasan por crisis y diferencias.

 

Últimamente me he puesto a reflexionar mucho sobre la familia y sobre la importancia que ésta debe tener en mi vida. Hace unos días perdí a mi abuelito y sólo podía pensar en cuantas veces dejamos pasar el tiempo con nuestros seres queridos y no los aprovechamos al máximo

 

¿Cuántas veces esperamos una dificultad para podernos acercar a los miembros de nuestra familia?

 

La rutina de nuestras vidas, las redes sociales, los celulares sobre la mesa y el egoísmo son cosas que han hecho que los valores familiares vayan desapareciendo.

 

El Papa nos invita a recuperar el valor y la unión familiar por medio de una intensa catequesis. En sus audiencias nos habla sobre cada miembro y su importancia. Nosotros los jóvenes, tenemos una misión importante como hijos y es amar a nuestros padres sin excusas.

 

“Ser hijos nos permite descubrir la dimensión gratuita del amor, de ser amados antes de haber hecho nada para merecerlo, antes de saber hablar o pensar, e incluso antes de venir al mundo. Es una experiencia fundamental para conocer el amor de Dios”- Papa Francisco

 

Es cierto, que la familia es un regalo y una de las formas en donde podemos conocer el amor de Dios. Pero si no tenemos a Dios y a la familia en primer lugar nada puede estar en orden.

 

Imagina una pirámide donde Dios es la cúspide y cada nivel un valor: tu familia, tu pareja, tus amigos, tus pasiones y hasta abajo todo lo mundano (tus pertenencias, tus gustos, tus pasatiempos). Ahora imagina esa pirámide al revés, donde dejas la cúspide hasta abajo y todos los valores en lugares más altos. La pirámide perderá estabilidad y balance.

 

Nosotros tenemos que recuperar nuestra pirámide, siempre dejando a Dios y a nuestra familia en los valores más altos de la misma. En cada familia habrá dificultades y momentos difíciles, aquí el ejercicio de la tolerancia y el perdón entran para dejar a un lado las ocasiones donde dejamos a un lado a nuestros familiares o les restamos importancia.

 

Como hijos, muchas veces somos muy duros con nuestros padres. Como hermanos, muchas veces tenemos discusiones o conflictos por ser diferentes. Lo que no pensamos es que ellos al igual que nosotros son seres humanos y tienen errores. ¿Cuántas veces juzgamos a nuestros padres o a nuestros hermanos?

 

Si cada persona tuviera un ambiente familiar sano, unido y amoroso no viviríamos en un mundo de violencia y maltrato. La unión familiar es lo más importante, vivir en la misma casa no es sinónimo de unión. La diferencia entre una familia que vive “junta” a una que vive “unida”, es que en la unión se vive el amor y no hay individualismo.

 

Muchas veces la falta de comunicación y centrarnos en nosotros mismos es lo que ocasiona problemas familiares. Durante toda mi vida, he pasado muchos altibajos con mi familia,  pero me di cuenta que cuanto más me acercaba a Dios y más hacía que mi familia se diera cuenta de la importancia que tiene en nuestra vida, Él iba transformando todo para bien.

 

“De modo que se toleren unos a otros y se perdonen si alguno tiene queja contra otro. Así como el Señor los perdonó, perdonen también ustedes”- Colosenses 3:13

 

Debemos ser UNIÓN en nuestra casa, pues estamos todos llamados a ser un instrumento de amor en nuestra familia. Nosotros los jóvenes tenemos que ser quienes les recordemos los valores de comunicación y apertura a nuestros padres. De vivir la tolerancia y la generosidad con nuestros hermanos.Lo más importante es vivir el perdón y aprovechar a nuestros seres queridos en VIDA.

 

 

Ana Lavalle Alonso
Ana Lavalle Alonso

Mujer mexicana, apasionada por la vida y fiel seguidora de Cristo

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