El día con el que soñó Dios

El día con el que soñó Dios

Hace poco, en un pequeño libro, encontré uno de los tesoros más grandes de mi vida. Descubrí un sueño de Dios. No lo podía creer porque no me imaginaba que, al igual que yo, Dios tuviera sueños y anhelos por cumplir en este mundo.

Ese sueño de Dios se ha cumplido, pero siento que se ha cumplido a medias. Se ha cumplido por épocas y regiones pero no en su plenitud como lo desea lo más profundo de su corazón.

Un día, Dios le dijo a su secretaria en la tierra:

“Los más grandes pecadores podrían alcanzar una gran santidad si solamente tuvieran confianza en mi misericordia.” (…) ”Mi misericordia es más grande que tus miserias y las de aquellas del mundo entero ¿Quién ha medido mi bondad?” Diario Santa Faustina #1485, Pág. 521.

Básicamente, el sueño de Dios es que todos los seres humanos de esta tierra se acerquen a Él a través de su misericordia, de su perdón. No importa cuán lejos estés de Dios o qué tan indigno te sientas de Él, basta que te acerques con confianza al mar infinito e inagotable de su misericordia.

La misericordia no es para unos pocos, el amor no es selectivo. Todos los seres humanos de esta tierra tenemos derecho a experimentarlo, es genuino y verdadero. No importa hace cuánto no vas a misa, no te confiesas, no rezas… No importa si no te acuerdas del Padrenuestro. Tampoco importa si siempre has tenido a Dios en tu vida pero le fallas constantemente. Lo único que importa es lo que hagas de hoy en adelante.

Recuerda siempre que no hay nada, absolutamente nada, de lo que tú hayas hecho que haga que Dios te ame menos. No importa tu pasado, tus errores, las heridas que te hayan causado o el daño que tú hayas hecho a los demás o al mismo Dios. Lo único que importa es que Dios sueña con que vayas con confianza a su misericordia.

Por eso, si sientes que en tu vida falta algo, si sientes un vacío, tristeza, rabia o algún sentimiento que te cause dolor, es el momento perfecto de acercarte con confianza a Dios a que sane todas esas heridas y llene todos esos vacíos. No te lo digo como cualquier extraño, te lo digo porque en la peor oscuridad de mi vida fue la misericordia la que le dio la luz a los ojos de mi alma.

“Los que están sanos no tienen necesidad de médico, sino los que están enfermos; no he venido a llamar a justos, sino a pecadores” Marcos 2, 17.

El próximo domingo, primero después de la Pascua, se celebra la fiesta de la Divina Misericordia. El día que soñó Dios. Ese día contemplamos la imagen que Dios le pidió a su secretaria que pintara, esa imagen con  “dos rayos que salieron de las profundidades de la tierna Misericordia, cuando el corazón agonizado de Jesús fue abierto por la lanza en la Cruz.” Extracto del Diario Santa Faustina.

Por eso, hoy te invito a que este domingo en particular te acerques a la misericordia de Dios. Que hagas tuyo ese sueño. Que le lleves a los que viven sin Él, a los que están más alejados. Te invito a que tú y yo formemos parte de ese profundo sueño de amor de Dios.

Si quieres conocer más sobre este sueño, puedes leer el diario de Sor Faustina Kowalska, secretaria de Jesús de la Divina Misericordia, a quien el mismo Dios le reveló esta intención que tú y yo estamos invitados a cumplir.

“Os digo que así habrá más gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente, que por noventa y nueve justos que no necesitan de arrepentimiento.” Lucas 15, 7.

Armando Martínez Sierra

Soy el amor de la vida del amor de mi vida, Jesús. Además de eso, soy Comunicador Social con una especialización en Marketing Político lo cual me ha confirmado que la solución a cualquier conflicto comienza y se basa en la misericordia. Tenista desde pequeño y apasionado por el fútbol. Si me invitan a comer, porfa que sea hamburguesa.

No Comments

Sorry, the comment form is closed at this time.