Dios mío

Dios mío

Dios ¿ Dios mío, Dios mío porque te he abandonado ?

“Dios mío, Dios mío ¿por qué me has abandonado?.” ¿Reconoces estas palabras? En donde crees que las has escuchado o más bien ¿quién las dijo?.

Fue Jesucristo, clavado sobre esa cruz, entregando su vida a cambio de tu libertad. No fueron solo estaciones, ni simples caídas. Fue la sangre que sudó, las lágrimas que derramó, los golpes que recibió, los clavos que sobrepasaron su piel y la corona de espinas encajada sobre su cabeza. ¿Todo por qué? Por ti.

“Dios amó tanto al mundo que le dio su propio hijo. Siendo rico se volvió pobre por amor a ti y a mí. Se entregó a sí mismo en forma completa y total. Pero eso no fue suficiente. Dios quería dar algo más… darnos la oportunidad de darle algo a Él. Y es así como se transfiguró en los hambrientos y en los desnudos para que pudiésemos ser generosos con Él.” – Madre Teresa de Calcuta

¿Alguna vez te has preguntando si valiste la pena? ¿Valió la pena todo el sufrimiento de Jesús para que tú vivieras? Tú que conoces la verdad y crees en ella, ¿has hecho algo para honrar su muerte o lo sigues crucificando día a día?

Sabías qué hay personas que no saben de su existencia, que no saben de su grandeza y su misericordia. Estas misiones se puso en mi camino una joven de 16 años que al hablarle de Jesús me preguntó quién era Él. ¿Te sorprende? Hay gente que tiene sed de verdad y tú que la tienes, no la aprovechas. Te has puesto a pensar que pasaría si al igual que ella, no conocieras a tu Salvador. Si no tuvieras ni la menor idea de que un Ser tan divino dio su vida por ti y no conocieras el verdadero amor.

Dichoso TÚ que lo conoces.

Dichoso TÚ que ves la realidad de la vida.

Dichoso TÚ que experimentas su amor y tienes conocimiento de Él. En tu caso no aplica la frase: “Perdónalos porque no saben lo que hacen.” Porque tú sí lo sabes. Tú sí estás consiente del acto más grande de amor en el mundo. No tomes en vano su muerte.

“La santidad es un deber de todos, no es un lujo para pocos elegidos. ” – Madre Teresa de Calcuta

Humilde es el que lo sigue e imita. El querer ser como Jesús te hace más grande de lo que crees. Te deja experimentar el amor sin esperar nada a cambio, y a cambio, lo mucho que recibes en tu corazón. Te ayuda a entender y perdonar. Pero más que nada aprendes a cargar tu cruz con valor, fortaleza y fe. Porque sabes que en caso de que caigas alguien camina detrás de ti y que con su amor tendrás fuerza para levantarte una vez más. Está clarísimo que no somos santos, pero se gana más en el intento que envolverse en la negatividad del “no puedo” y “no quiero”.

“En el fondo todos creemos en Dios. Algunos se resisten porque no están dispuestos a un cambio.” – Madre Teresa de Calcuta

Pregúntate a ti mismo si la manera en la que vives vale la pena. Si eres digno de todo su dolor. Sobre todo, cuantas veces has estado dispuesto a seguirlo. Tú que ya tienes conocimiento de todo esto, no te pongas en modo avión. No te falta formación, te falta el coraje de decirle que SÍ, y entregarte completamente a Él. Déjate vencer por el amor de Dios.

No lo abandones, ¿Él cuándo lo ha hecho?

Nicole Zavala
Nicole Zavala

Caminante, servidora, y herramienta de Cristo como tú. "Como no buscar a Cristo si el es la verdadera felicidad."

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