Confiar es sinónimo de AMAR

Confiar es sinónimo de AMAR

Hace algunos meses, en la cafetería de un hospital, escuchaba a dos mujeres teniendo una importante conversación. La primera de cabello rubio le manifestaba a su acompañante que no temía  entrar a cirugía, diciendo: “No le tengo miedo a que me operen, yo confío plenamente en ese médico porque él sabe mucho”. Sus palabras tenían más significado del que ella probablemente habría podido imaginar. Esta mujer abandonaba en las manos del médico uno de los bienes más preciados de los seres humanos: la vida, dándole un voto de total confianza.

 

Pero, ¿qué es la confianza? La palabra confianza proviene del latín confidentia que significa “con toda la fe” o “con absoluta convicción”. Más allá de su etimología confiar es un tesoro que damos y recibimos, una entrega absoluta, es fiarse del otro, dar nuestro corazón sin restricciones; es sinónimo de amar, porque solo en aquellos que amamos somos capaces de confiar.

 

En nuestra vida como incansables seguidores de Cristo, la confianza en Él se encuentra en constante renovación. Cada día nos enfrentamos a diferentes pruebas que desestabilizan el camino y nos sentimos pasando por un puente colgante a través de corrientes de viento. En múltiples ocasiones tenemos la osadía de debatirle a Dios sus decisiones, pues lo desconocido nos genera miedo y en mayor medida cuando va en contra de nuestros planes; de esta forma se pone a prueba la confianza. Porque confiar es abrir la vida al otro, es darle poder sobre nosotros con la seguridad de que cuidará cada parte de nuestro ser.

 

En este caso lo llamativo es que Dios ya tiene el poder, pero humildemente nos pide que nos entreguemos a Él. La confianza es inherente al amor y Dios con su amor perfecto manifiesta que nos debemos entregar cada mañana con la certeza de estar bajo su protección, incluso cuando el panorama está nublado, pues Él será nuestra luz en cada paso.

 

A veces sentimos desfallecer y nos urge hablarle para edificar nuestra fe. Por esto les quiero compartir lo que escribí en una de mis meditaciones, pasando por uno de esos días donde necesitaba fortalecer más el amor para lograr confiar.

 

Creo en ti, Señor, cuando en las mañanas voy camino a la universidad y me saludas con el amanecer,

Creo en ti, Jesús, cuando el sol resplandece y hace que todo se vea más bonito,

Creo en ti cuando mis pacientes se mejoran y se van felices para su casa,

Creo plenamente en ti cuando luego de la lluvia dibujas tu sonrisa con lindos arcoíris.

Tú sabes que es muy fácil verte ahí, pero el día de hoy te pido que me ayudes a contemplarte cuando en las mañanas no hay amaneceres majestuosos,

Cuando los días son grises y no puedo diferenciar las nubes,

Cuando mis pacientes no se mejoran y en la sala de espera veo familias llorando.

Ayúdame a creer cuando siento que la lluvia no va a parar.

Pero sobre todo dame la gracia Dios mío para confiar más y cuestionarte menos”.

 

 

Maria Camila Zapata
Maria Camila Zapata

Soy de Medellín, Colombia. En renovación constante con Jesús, médica en formación buscando aliviar cuerpos, almas y corazones. Me encanta el café en las mañanas, los buenos libros, las conversaciones mirando a los ojos y los chocolates sin maní. Plenamente convencida que las sonrisas y los abrazos sanan, también que amando nos acercamos más a Dios.

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