Al 4:20 le respondo Gal 5:13

Al 4:20 le respondo Gal 5:13

“Porque ustedes, hermanos, están llamados a la libertad, no usen la libertad como pretexto para la carne, sino sírvanse por amor los unos a los otros.” Gálatas 5:13

Hoy, 20 de Abril, el mundo entero “celebra” el día mundial en pro de la marihuana, droga de uso común con mucha fama y poca reputación, que a través del THC (componente activo de la marihuana) hace que la persona que la consume entre en un estado de relajación total, pierda control sobre sus reacciones, y encuentre cualquier cosa como algo gracioso. Es uno de los temas que más he discutido últimamente con todo tipo de personas y veo, con preocupación, como en toda Latinoamérica cada vez se extiende más y más su popularidad entre los jóvenes que buscan en ella una distracción a sus problemas o una máscara.

Hace poco me preguntaban “Pero, ¿qué tiene de malo la marihuana? Es que todo el mundo lo hace, me presionan para que lo haga, y yo solo quiero encajar” Y yo respondía con otra pregunta: ¿Para qué quieres encajar en un grupo de marihuaneros? Los católicos estamos llamados a estar en el mundo sin ser del mundo, y eso a veces implica nadar contra corriente en temas como este, poniendo nuestros valores por delante de modas o tendencias del resto.

“Todo me es lícito, mas no todo conviene; todo me es lícito, mas no todo edifica” 1 Cor 10:23

Quiero compartir con ustedes parte de lo que respondí también ese día acerca de mis razones para no consumir:

Me quita mi libertad:

La palabra libertad significa el poder que tenemos todos de escoger el bien sobre el mal, la limpieza sobre la corrupción, la voluntad sobre la moda. Por todas estas razones, vemos que este poder que nos da la libertad se ve completamente coartado cuando una persona está bajo los efectos de la marihuana. No quiero ser esclava de una droga.

Dios me creó libre, racional y con voluntad propia:

La marihuana hace que pierda estas características ya que no me deja pensar bien, tomar decisiones correctas acordes a mis principios, actuar de forma digna, y además me hace esclava de ella ya que crea en mí una adicción (Ese rumor de que no es adictiva es FALSO… Cualquier elemento que genere placer al cerebro genera consigo una pequeña adicción, que con la repetición va aumentando)

Prefiero recordar los buenos momentos:

El tiempo entre amigos es limitado, y en mi opinión es mejor divertirme un 8 (en la escala del 1 al 10) y recordarme de esos buenos momentos, que divertirme un 9 gracias a una droga y no recordar nada tan solo horas después.

Soporta redes del mal:

Las redes de narcotráfico, piratería, prostitución y tráfico de humanos están muy entrelazadas entre sí, y su fuente primaria de dinero fácil y flujo de caja es la droga que venden a bajos precios y en gran cantidad: La marihuana

Es ilegal:

En todos los países de Latinoamérica (con excepción de Uruguay) el consumo y la compra de marihuana es ilegal, por lo tanto su adquisición y consumo me pone en riesgo y me expone a peligros innecesariamente.

Me hace daño:

Tanto físicamente (nadie puede negar que la inhalación de humo caliente a través del sistema respiratorio en el lugar de oxígeno es dañino para la salud), como psicológicamente al crear una ilusión de un mundo paralelo inexistente en el que todo es más tranquilo, más divertido y conlleva menos responsabilidades que el mundo real (aumentando exponencialmente la incidencia de depresión). También le hace daño a mi productividad, ya que me hace perder el tiempo y la consciencia durante todo el tiempo que la droga surta efecto en mi cerebro. Todo esto va completamente contra el mandamiento que nos dejó Jesucristo: “Ama a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo”.

Es costosa:

La virtud de la pobreza a la que todos los católicos estamos llamados, al igual que el desapego, no se pueden cultivar si gasto un porcentaje alto de mi mesada/ingreso en drogas que no hacen nada por mi bien o el de mi comunidad.

Es una droga que abre puertas:

He visto como muchos conocidos comenzaron hace cuatro o cinco años con la “inofensiva” marihuana social, y de ahí pasaron a la marihuana diaria, y al aburrirse pasaron al Molly para las fiestas, y de ahí al éxtasis para los conciertos, y hoy en día no saben imaginarse una vida sin drogas, dado el alto papel que estas juegan en sus vidas.

Después de esta conversación pueden surgir otras preguntas:

¿Cómo detenerte?

Si realmente lo quieres, de la mano de Dios es posible dejar cualquier vicio o adicción, sin embargo, es un trabajo que requiere de mucho esfuerzo, dedicación y paciencia de tu parte. Busca ayuda de personas que sepas que han pasado por lo mismo y están más avanzados que tú en su lucha. Un director espiritual y un profesional también pueden ser de mucha ayuda.

¿Cómo evitar caer?

Personalmente, yo creo que la mejor forma de no caer es evitando la tentación desde su raíz, no asistiendo a planes en los que sepas que va a haber esta droga y estando muy alerta si te encuentras en un lugar en el que la están consumiendo.

Es momento de todos juntos volver al cliché: Dile NO a las drogas.

Estoy 100% a la orden y siempre rezando por ustedes.

 

PD: Dejemos de ponerle sobrenombres a esta droga (weed, ganja, monte, etc.), eso sólo lo hacen los interesados del negocio para evitar que nuestras mentes entren en conciencia de que lo que estamos consumiendo se llama Marihuana y es una droga.

 

Toña Marturet
Toña Marturet

La canción “Maria Antonia tú estás loca” no me la escribieron a mí, pero dice bastante de mí. Estudio Ingeniería de Producción en la USB, trabajo, cosecho una relación personal con Dios, y trato de ayudar a quienes me rodean. Me encanta irme de misiones, leer, ver series de TV, dormir, salir a comer, y subir montañas . Escribiendo para esta página encontré mi musa. Mi misión es llegar al cielo con la mayor cantidad de personas posible a mi lado. "Ama y haz lo que quieras" - San Agustín

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